viernes, 9 de agosto de 2013
LA PRÁCTICA CORRECTA
Cuando un agricultor utiliza un abono que no produce ningún efecto, lo cambia por otro. Nosotros también hemos de hacer lo mismo.
Si al cabo de varios meses la práctica que estamos
realizando no ha producido ninguna transformación ni curación,
hemos de reconsiderar la situación. Hemos de cambiar nuestro
enfoque y aprender más hasta encontrar la práctica correcta
que pueda transformar nuestra vida y la de las personas a las
que amamos.
Todos podemos hacer lo mismo si recibimos y aprendemos la
enseñanza correcta y la práctica correcta. Si practicas con gran
dedicación, si haces que la práctica sea una cuestión de vida o
muerte, como lo hizo aquella mujer católica, podrás cambiarlo
todo.
Del libro:
LA IRA
(El dominio
del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
JAMÁS HUMILLARSE
Someterse por amor puede generar dividendos a corto plazo, pero a la larga la persona que se rebaja produce fastidio. Es muy difícil amar a un ser que se doblega para obtener afecto. Un amor indigno es una forma de esclavitud. Y los dueños nunca aman a sus esclavos; los explotan o se compadecen de ellos.
Si la relación comienza a cabecear, la humillación es la estrategia más utilizada por los adictos afectivos. Las tácticas varían de acuerdo con el grado de deterioro personal, pero por lo general cuanto mayor sea el apego, más intenso será el despliegue de comportamientos humillantes.
Primer Categoría de Humillación:
Una primera categoría la constituyen los reclamos indecorosos o las preguntas indebidas. Lo que básicamente se hace aquí es reclamar afecto y atención sin pudor alguno: “Quiéreme”, “Recuerda mi cumpleaños”, “No te olvides que tienes que hacer el amor conmigo”, “Tienes que acariciarme de vez en cuando”, y así. En la vida de la relación, hay cosas que no se piden y que deben surgir natural y espontáneamente. Si no ocurren, estamos en alerta roja. Por más música y buenas intenciones que le pongamos, exigir afecto siempre deja una sensación de malestar en la boca del estómago, que después se convierte en indignación y muchas veces en depresión. No es lo mismo ejercer el derecho a la reciprocidad que implorar amor. Uno nos enriquece, el otro nos avergüenza.
Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso
jueves, 8 de agosto de 2013
12 ACEITES PARA CRECER EL CABELLO Y 3 RECETAS
Aceite de coco
Durante miles de años, el aceite de coco se ha utilizado para proteger, limpiar y nutrir el cabello. La composición química del aceite (triglicéridos de cadena media) pasa fácilmente a través de la membrana celular de tu pelo para penetrar profundamente el eje del cabello en sí. Esto permite que el aceite de coco evite la pérdida de proteínas y reemplaza los aceites naturales del cabello perdido debido a la exposición diaria a las toxinas y champús frecuentes. Un masaje tópico con aceite de coco natural es el mejor método para su aplicación. Mantener el cabello saludable no sólo previene la pérdida de cabello, pero puede ayudar a volver a crecer el pelo.
Aceite de Oliva
La hormona dihidrotestosterona (DHT) pone una llave en el cabello y reduce el tamaño del folículo piloso. Por lo general, se considera que es una gran parte de la causa de patrones de calvicie masculino. El aceite de oliva bloquea el DHT para que no haga trabajo sucio y promueve el crecimiento normal del pelo. Al estar cargado con antioxidantes, el aceite de oliva libera la piel de los radicales libres, estimula la circulación y aporta nutrientes al cuero cabelludo y a los folículos pilosos también.
Aceite de Lavanda.
Además de ser el aceite esencial más popular, la lavanda también se considera ser uno de los tratamientos naturales más eficaces para la prevención de la pérdida del cabello. Su capacidad para combatir la alopecia areata (una condición común responsable de la pérdida excesiva del cabello) permite un considerable re-crecimiento dentro de meses de uso regular. Junto con los efectos preventivos, el aceite de lavanda es un poderoso antiséptico. Las propiedades desinfectantes de este aceite no sólo tratan muchas afecciones del cuero cabelludo, sino también luchan contra los microbios, hongos y otros virus.
Aceite de Ricino.
AUTODEPENDENCIA Y SU RELACIÓN CON LA AUTONOMÍA
Más adelante en el camino de la autodependencia, tendremos que conquistar la autonomía, quizás el tramo más difícil de este recorrido.
¿A qué se referirá esta palabra que nos suena tan técnica y que generalmente asociamos con la política, la aeronavegación o los equipos directivos estratégicos de instituciones, pero nunca o casi nunca con personas comunes?
La palabra autonomía se compone de la suma de dos conceptos: autonomía. Empezando por el final, “nomía” deriva del griego nómos, que quiere decir ley, norma, costumbre, y de su extensión nomia: sistematización de las leyes, normas o conocimientos de una materia especificada (así, astronomía es la ciencia que sistematiza los conocimientos y las reglas que regulan el movimiento de los astros, economía la que sistematiza el saber relacionado al ekos: casa, lugar, entorno, etc.). El comienzo de la palabra es nuestro ya conocido “auto”, que significa: por uno mismo, de sí mismo.
Autónomo, etimológicamente, es aquel capaz de administrar, sistematizar y decidir sus propias normas, reglas y costumbres. Y si yo quiero ser autodependiente, primero voy a tener que animarme a ser autónomo, es decir, a establecer mis propias normas y a vivir de acuerdo con ellas.
Esto no necesariamente supone vivir bajo la ley de la selva, porque imponerse las propias normas no quiere decir que yo desconozca, descarte o desprecie las existentes en la sociedad. Mis normas pueden ser coincidentes con las de otros.
De hecho, yo puedo revisar las normas y encontrarlas muy adaptables a mí, en absoluta sintonía con lo que pienso y creo; y aun así es importante que goce de esta posibilidad de cuestionar, corregir y reemplazar.
Me parece que una parte del trabajo de vivir en sociedad es encontrarme rodeado de aquellos que en libertad eligen las mismas normas que yo.
Sostener normas coincidentes con las de la sociedad en la que vivo es una manera de asegurar una vida más serena y más feliz, porque es muy difícil ser feliz a contrapelo de todos los demás.
Cuentan de un hombre que en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires conduce su automóvil a contramano por la importante avenida Santa Fe.
Escucha por su radio un reporte de tránsito que dice:
“Un automóvil se desplaza por la avenida Santa Fe en sentido contrario”.
El hombre mira al frente y exclama:
“¡Un auto dice! ¡Ja! ¡Como mil hay! ¡Como mil!...”
Yo puedo fijarme mis propias normas y llegar a ser totalmente autodependiente, pero esto no quiere decir ignorar desafiante las leyes. En el peor de los casos significará el permiso de cuestionarlas.
Puedo imponer mis reglas a mi vida pero eso nada tiene que ver con imponerte mis normas a vos.
Del libro:
El Camino de la Auto-Dependencia
Jorge Bucay
INDEPENDENCIA
Una persona que dice: «Pase lo que pase, voy a mantenerme feliz; no me afectará. Encontraré un modo de ser feliz sin importar cuáles sean las circunstancias»; es independiente.
Ninguna política puede afectarte. Ningún cambio en el estado del mundo exterior puede afectarte. Pobre o rico, mendigo o rey, la persona independiente se mantiene igual. Su clima interior no cambia.
Ese es el objetivo de toda meditación, alcanzar tal tranquilidad, tal quietud, que resulte incondicional. Solo entonces es tuya. En ese momento, pase lo que pase, deja que acontezca. Permanecerás feliz. Permaneces tremendamente feliz. Desprendete de tu voluntad y verás que las cosas que anhelabas empezarán a acontecer por su propia voluntad. De pronto las cosas comenzarán a marchar sobre ruedas. Todo encaja.
Del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 161
DÍA A DÍA
Osho
Día 161
miércoles, 7 de agosto de 2013
LA DANZA A LA CANCIÓN DE LA NATURALEZA
Hoy dedicamos este post en especial a Ede Rico, feliz cumpleaños y gracias por ser y estar:
El mundo Natural se mueve en ritmos, secuencias, y ciclos – el paso de las estaciones, el movimiento de las Estrellas, la subida y el flujo de las mareas.
Las estaciones no se empujan las unas a las otras; ni las nubes avanzan al viento a través de los cielos.
Todas las cosas suceden en su momento adecuado – subiendo, cayendo, subiendo, como las olas de los mares, en la rueda del tiempo.
En cada corazón del invierno yace una primavera templada, y detrás del velo de cada noche espera una puesta sonriente.
Kahlil Gibran
ACEPTACIÓN
4to. Recurso Interno: aceptación
Si uno va al diccionario, conformar quiere decir adaptarse a una nueva forma y también adoptar una cosa la forma de otra. Digo yo, entonces, que conformarse debe tener para nosotros también dos significados: uno fuerte y constructivo y otro oscuro y destructivo. La manera positiva del conformarse se llama aceptación y la manera negativa se llama resignación. Yo puedo conformarme aceptando las cosas como son, o puedo conformarme resignándome a que las cosas sean como son.
Cuando yo acepto, digo:
“Esto es así, cómo hago para seguir adelante con esta realidad”.
En cambio, cuando me resigno, lo que hago es apretar los dientes y decir: “¡La puta que lo parió, es así y me la tengo que bancar!”
Esta diferencia se basa en que el conformismo de la aceptación implica la serenidad de la ausencia de urgencias para el cambio, mientras que el conformismo de la resignación implica forzarse a quedarse anclado en la bronca, diciendo que me banco lo que sucede cuando en realidad sólo estoy agazapado esperando la situación y las condiciones para saltar sobre el hecho y cambiarlo, o postergando la demostración de mi enojo.
Hay quienes creen que, en realidad, hay que conformarse de cualquier manera, aceptando o resignándose, y hay quienes creen —como yo— que la aceptación es un camino deseable y la resignación no lo es.
Seguramente, hay cosas en la vida de cada uno, cosas que pasaron, que no podrían ser aceptadas jamás, y en esos casos sólo queda resignarse. Si alguien ha pasado por esos dolores inconmensurables como podría ser la muerte de un ser muy querido, ¿cómo podría, de verdad, aceptarse algo así? En este caso, como en un primer momento lo único que queda es resignarse, el conformismo de la resignación aparece como la única salida. Cuando lleguemos a El camino de las lágrimas será la hora de volver sobre este punto.
Podríamos quedarnos hablando sobre los recursos infinitamente; baste por ahora esta pequeña nómina de las herramientas que encontré en mi cuartito y en el de todos los que conocí:
Recursos Internos:
Autoconciencia
Capacidad de darse cuenta
Asertividad
Habilidades personales
Capacidad afectiva
Inteligencia
Principios morales
Fuerza de voluntad
Coraje
Seducción
Habilidad manual
Histrionismo
Carisma
Mirada estética
Tenacidad
Capacidad de aprender
Creatividad
Percepción
Experiencia
Intuición
Planteo ético
Aceptación
Estas herramientas son nada más que unas pocas de las que están, te aseguro, guardadas en el cuarto
que quizás nunca viste del fondo de tu casa. No importa que no las uses todos los días; no las saques, no
renuncies a ellas, ni siquiera dejes de practicar con cada una de vez en cuando; ellas tienen que estar allí,
quizás las necesites mañana.
Cada uno va a usar estas herramientas para lo que quiera.
Las buenas herramientas no garantizan que el fin para el cual puedan ser utilizadas sea bueno.
Como sucede con todas las herramientas, no sólo hay que saber usarlas, sino que será necesario dirigir
su uso. Esto es, uno puede utilizar los mismos recursos para cosas maravillosas o para cosas terribles. Si
tengo un martillo, un serrucho, clavos, tornillos, maderas y metales, yo puedo utilizarlos para construir una casa
o para fabricar una horca.
El objetivo es personal; la herramienta da la posibilidad, pero la intencionalidad de quien la usa es lo que
vale.
Del libro:
El Camino de la Auto-Dependencia
Jorge Bucay
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