Allí donde estés, siempre es el comienzo.
Por eso la vida es tan hermosa, tan joven, tan fresca.
En cuanto empiezas a pensar que algo está completo, comienzas a morir. La perfección es la muerte, de modo que las personas perfeccionistas son suicidas. Quieren suicidarse, de ahí que quieran ser perfectas. Es un modo indirecto de suicidarse.
Nada jamás es perfecto. No puede serlo, porque la vida es eterna. Nada concluye jamás; no hay conclusión en la vida... solo cumbres más y más elevadas. Pero en cuanto llegas a una cumbre, otra te está desafiando, llamándote, invitándote.
Así que recuerda siempre... allí donde estés es un comienzo, siempre un comienzo.




















En cuanto te enamoras de ti mismo, empiezas a enamorarte de muchas personas, y poco a poco ese espacio crece y crece. De pronto un día descubres que en él está incluida toda la existencia, que el amor ya no va dirigido a nadie en particular, que simplemente está ahí para que cualquiera lo tome... fluye.