Al espirar alivio y amplitud, también favorecemos la disolución de la armadura. La espiración es una metáfora que expresa la apertura de todo nuestro ser. Cuando tenemos algo precioso, en lugar de aferramos a ello estrechamente podemos abrir las manos y compartirlo, podemos regalarlo todo, podemos compartir la riqueza de nuestra indescifrable experiencia humana.
Así, un hombre que sufrió abusos sexuales de niño empieza a recordar plenamente lo sucedido. Sin saber muy bien de dónde le viene el impulso, empieza a inspirar todo el dolor de ese niño desvalido y aterrorizado, y a continuación inspira el dolor de todos los niños en todas partes, de niños que apenas sobreviven debido a la falta de atenciones, a los abusos, a las enfermedades y a la guerra. De repente descubre la bodhichitta.









