miércoles, 12 de octubre de 2022

EN BUSCA DE FELICIDAD


P: ¿Buscamos felicidad por un vacío, o por nuestra naturaleza de querer más?

R: Buscamos primero la felicidad y algo más, luego la verdad espiritual o llenar un vacío interior. Ambas situaciones llevan al fracaso porque todo lo que colocamos en el vacío, y cada experiencia que tenemos es disuelta en ese espacio. Llenar el vacío es como intentar llenar un cubo con agujeros— ¡nunca se logra, sin importar cuánta agua coloques!

Luego de varios fracasos, nos cansamos tanto de buscar la felicidad que finalmente nos permitimos experimentar el vacío en sí. ¿Cómo es el vacío? ¿Es el vacío una mala sensación? ¿Qué hay presente en el vacío? ¿Cuáles son las cualidades del mismo? Una de las sorpresas que descubre que disfruta, en realidad fluye de ese vacío. Cuando buscamos descansos, es posible reconocer la felicidad y paz que están presentes en el momento preciso.

Si aún busca o desea algo, incluso la felicidad, entonces usualmente lo mejor es seguir buscando. ¡Lo peor que puede suceder es que se canse rápidamente! También es posible que ya esté bastante exhausto con la búsqueda, y desee descansar y aceptar el vacío. Puede encontrar algo de alegría, paz y amor en ese vacío, o la experiencia podría provocar otro intento de comprender el vacío, lo cual solo le cansaría más. 

Cuando la felicidad aparezca, solo dedíquele su atención: ¿De dónde viene? ¿Obtener o saber algo, en realidad le hace feliz, o solamente le permite descansar por un momento, lo suficiente para percatarse por fin de la felicidad que ya estaba allí? ¿Alguna vez surge la felicidad cuando no obtiene lo que desea? ¿Está presente la felicidad cuando permanece quieto por un momento y por fin se permite sentir el vacío? Eventualmente, descubre que puede confiar en el vacío, más que en su búsqueda.



Extracto del libro:
Eso es eso
aka Nirmala
Fotografía tomada de internet

martes, 11 de octubre de 2022

ACEPTAR LOS HECHOS


 

ACEPTAR LA REALIDAD NO ES SOMETERSE


Aceptar la realidad tal como se nos presenta no tiene nada que ver con someterse. No 
resistir a la vida no quiere decir someterse. La sumisión es la resistencia no expresada.

Someterse es resistir a lo que está ahí, sin decir nada, acumulando la frustración y el resentimiento, y soportando hasta el momento en que uno no puede más. Es lo que hace la víctima para poder victimizarse todavía un poco más. La sumisión impide obrar.

Aceptar, es simplemente reconocer los hechos tal como son, beneficiarse alegremente de ellos si estos nos son favorables y si no lo son, obrar inteligente y conscientemente para modificarlos proclamando constantemente nuestro poder frente a la situación. La aceptación da el poder de obrar. Después de todo, existe un principio muy conocido en psicología, a saber: cuanto más resistimos a una cosa, más persiste. La mejor manera de cambiar las cosas es cesar de resistir a ellas; en ese estado de abandono la acción justa resulta posible.

Annie Marquier



Extracto del libro:
365 semillas de conciencia para una vida plena
Fotografías tomadas de Internet

lunes, 10 de octubre de 2022

DETRÁS DE ESE YO, LA BELLEZA INDESCRIPTIBLE


 

EL LOTO


Mi amigo me tenía totalmente asombrado. Estaba decidido a demostrar a toda la vecindad lo santo que era. Incluso se había puesto un ropaje adecuado a dicho propósito. Yo siempre había creído que cuando un hombre es auténticamente santo, resulta evidente para los demás, sin necesidad de ayudarles a que lo vean. Pero mi amigo estaba determinado a proporcionar esta ayuda a sus vecinos. Llegó incluso a organizar un pequeño grupo de discípulos que demostraran ante todo el mundo esa pretendida santidad. Lo llamaban «dar testimonio».

Al pasar por el estanque, vi un loto en flor e instintivamente le dije: «¡Qué hermoso eres, querido loto! ¡Y qué hermoso debe de ser Dios, que te ha creado!».

El loto se ruborizó, porque jamás había tenido la menor conciencia de su gran hermosura. Pero le encantó que Dios fuera glorificado.

Era mucho más hermoso por el hecho de ser tan inconsciente de su belleza. Y me atraía irresistiblemente porque en modo alguno pretendía impresionarme.

* * *

En otro estanque situado un poco más allá pude ver cómo otro loto desplegaba sus pétalos ante mí con absoluto descaro y me decía: «Fíjate en mi belleza y glorifica a mi Hacedor».

Y me marché con mal sabor de boca.

Cuando trato de edificar, estoy tratando de impresionar a los demás. ¡Cuidado con el fariseo bienintencionado!



Del libro:
Anthony de Mello
El Canto del Pájaro
Fotografía tomada del internet

domingo, 9 de octubre de 2022

¿HAZ SOLO UNA COSA CADA VEZ?


 

ENCUENTRO


Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un 
encuentro santo.

Tal como lo consideres a él, así te considerarás a tí mismo.

Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo.

Tal como pienses de él, así pensarás de ti mismo.

Nunca te olvides de esto, pues en tus semejantes o bien te encuentras a ti mismo o bien te pierdes a ti mismo.



Extracto del libro:
Recopilaciones "Cuentos y Fábulas del Buda"
Sri Deva Fénix
Fotografía de internet

sábado, 8 de octubre de 2022

LA HONESTIDAD DE VER LO QUE UNO VE DE SÍ MISMO


 

ESTAR ABIERTO A LA VIDA


Tomar el teléfono y decir la palabra cariñosa que aplazamos. Abrir la puerta y dejar 
entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que estábamos dejando para más adelante. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz. Exigir un derecho que tenemos. Recurrir con frecuencia a la floristería más que a la joyería. Poner la música muy alta cuando la persona amada esté lejos, bajar el volumen cuando esté cerca. Saber decir «sí» y «no», porque el amor contiende con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que puedan practicar dos al mismo tiempo. No seguir ninguna receta, ni siquiera las que figuran en este párrafo... porque el amor necesita creatividad.

Y, cuando nada de eso sea posible, cuando lo que queda solo es soledad, entonces recordar una historia que un lector me envió en una ocasión:

Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna acudía a posarse en sus pétalos.

Sin embargo, la flor seguía soñando: durante sus largas noches, imaginaba un cielo en el que volaban muchas abejas, que acudían, cariñosas, a besarla. De ese modo, conseguía resistir hasta el próximo día, cuando volvía a abrirse con la luz del sol.

Una noche, al enterarse de la soledad de la rosa, la luna preguntó:

—¿No estás cansada de esperar?

—Tal vez, pero necesito seguir luchando.

—¿Por qué?

—Porque si no me abro, me muero.

En los momentos en que la soledad parece menoscabar toda la belleza, la única forma de resistir es seguir abierto.

Paulo Coelho



Extracto del libro:
365 semillas de conciencia para una vida plena
Fotografías tomadas de Internet

viernes, 7 de octubre de 2022

LA VERDADERA NATURALEZA DE DIOS


CAPITULO 20
LA VERDADERA NATURALEZA DE DIOS

He dicho al principio de este libro que el Proceso de la Creación Personal son, en realidad, tres fenómenos que interaccionan entre sí como Uno. El primer fenómeno tiene que ver contigo, y el tercero tiene que ver contigo y con Dios juntos.

Dije que esto se podría describir de otra manera, diciendo que la primera parte de la «fórmula misteriosa de la vida» es el Yo Soy, la segunda parte es el Tú Eres, y la tercera parte es el Cómo Hacerlo.

Muchos humanos tienden a concebir a Dios —el Yo Soy— de una manera que más que reconocer el poder de Dios, lo reduce. Si no vamos con cuidado, acabaremos más interesados por vivir a Dios como imagen que como poder.

Ahora vamos a aprender algo más acerca del poder del Yo Soy.

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Cuando llegamos por fin a la conclusión de que Dios es algo más que una versión ampliada de lo que es un ser humano, y de que no está dotado de la agitación emocional, de las complejidades y de las necesidades del ser humano (la necesidad de amar, el deseo de venganza, etcétera), alcanzamos la totalidad de la Verdad Callada: Dios no es una versión ampliada del ser humano; el ser humano es una versión reducida de Dios.

Aquí es donde empieza el camino que conduce a la comprensión general del mayor misterio de la vida; pues esto forma parte del misterio mismo.

No cabe duda de que la identidad de Dios ha sido el mayor de los misterios en el transcurso de los siglos. Pero no ha sido misterioso porque Dios lo haya querido así. Ha sido misterioso porque la humanidad ha querido hacerlo misterioso.
(O, al menos, algunas partes de la humanidad.)

Nuestra especie ha invertido muchísimo esfuerzo en seguir pensando en Dios de maneras o con imágenes determinadas. La mayoría de la gente concibe a Dios, en efecto, como una especie de ser humano gigante, como un «Nosotros» inmensamente más poderoso e infinitamente más sabio. Muchos seres humanos y muchas religiones humanas han llegado a asignar a Dios un sexo (masculino, durante la mayor parte de los últimos milenios) y una raza (que no sería la negra).

Es decir, algunos seres humanos lo han hecho así. Otros han atribuido características diferentes a Dios.

Se dice que en realidad no son muchas las personas que creen estas ideas, pero que más vale pensar así que no pensar nada. La mente necesita algún asidero, algo que pueda concebir y visualizar. Pero si la gente no cree estas cosas de manera literal, ¿qué es lo que cree la gente, entonces?

Creo que si las personas fueran sinceras, la mayoría nos dirían que no saben qué creer en lo que respecta a la naturaleza, al aspecto o a las características exactas de Dios.

Me gusta recordar la anécdota de una niña de seis años que, sentada a la mesa de la cocina, dibujaba afanosamente en un papel con sus lápices de colores.

Su madre, enternecida al verla, le dijo desde la pila, donde estaba fregando:

—¿Qué estás pintando, mi vida?

—A Dios —respondió la niña tranquilamente.

—Ay, cielo, qué bonito —dijo la madre con una sonrisa—; pero ¿sabes una cosa? Nadie sabe de verdad cómo es Dios.

—Bueno —replicó la pequeña—, tú déjame terminar.




Del libro:
Dios es felicidad
Convierte tu vida en una experiencia extraordinaria
Neale Donald Walsh
Foto tomada de internet
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