miércoles, 17 de noviembre de 2021
EL INDIVIDUALISMO RESPONSABLE: "QUERERTE QUERIÉNDOME A MÍ MISMO"
Este individualismo no olvida ni niega los derechos de los demás. Recomienda querer para los otros lo que se quiere para sí, previa consulta, ya que no todos tenemos los mismos gustos (ésa es la razón por la cual la beneficencia no se puede imponer sino proponer).
Se trata de congeniar lo tuyo con lo mío, de hacer compatibles las diferencias. El Dalai Lama apoya este punto de vista, cuando dice: "Dependemos unos de otros. Yo lo llamo 'un egoísmo sabio' porque una actitud responsable hacia sí mismo también sirve a los demás. Si pensamos así, ya no hay diferencia entre el interés propio y el interés de la comunidad". La defensa del yo se revierte a la sociedad y el cuidado de uno mismo puede servir como ejemplo o modelo para el cuidado de los otros. El amor propio abre más espacio al amor, lo hace más maduro, más respetuoso, más cómodo.
El individualismo responsable busca fines nobles y esencialmente positivos, ya que promueve una filosofía humanista: "Te amo, porque me amo". Buscar la propia felicidad o el máximo bien no es algo de lo cual tengamos que arrepentimos luego. Queramos o no, tener una relación afectiva si alguno de los miembros se opone radicalmente al bien del otro es imposible de sobrellevar, a no ser que asumamos la actitud del sacrificio por el sacrificio. Y no hablo de inflexibilidad o engreimiento, sino de actuar a favor de lo que uno es o cree que es o quiere ser, tratando de no perjudicar al otro. Esto es la dedicación saludable.
El ego implica supremacía y apoderamiento. Identificarse con las cosas que se poseen ("lo mío") y estimular la grandiosidad.
El contenido del ego es egocentrismo, egolatría y egoísmo irracional. En cambio el yo es un principio organizativo de la información, es el punto de referencia necesario para poder ubicarme en contexto y definir los parámetros que me permitan moverme mejor en el mundo.
Una mente sin "yo" sería una mente despersonalizada, sin capacidad de habitar el tiempo y el espacio. El individualista responsable acepta el "yo", pero no el ego.
Fernando Savater en Ética como amor propio afirma: Es que este quererse a sí mismo de la voluntad, este querer conservarse y preservarse, querer potenciarse, querer experimentar la gama de posibilidades en busca de las más altas, querer trasmitirse y perpetuarse, es lo que debe entenderse como amor propio, (pág. 329) La autoestima es un requisito imprescindible del amor de pareja. Piensa: ¿podrías amar a alguien que se odiara a sí mismo, que sólo buscara agradarte las veinticuatro horas, que no tuviera aspiración que sangrar por tu herida? ¡Qué pesadilla!
Stuart Mili afirmaba: "El individualismo libre es aquél que sabe preservar su individualidad de todo lo que amenaza con borrarlo". Todo, amor incluido. ¿Actitud defensiva con la pareja? No, si no hace falta, si no hay amenazas reales a tu integridad física o psicológica. Pero si las hubiera y pensaras que la persona que amas puede ser peligrosa para ti, ¿no sería prudente una pizca de individualismo? Si te produce algo de resquemor la libertad de parte y parte o eres una persona insegura, preferirás el amor de garrapata. Pero el buen amor, el que vale la pena, se construye mediante la gestión eficaz de dos narcisismos que se aman y no sobre la base de un amor totalmente apegado y despersonalizado.
Ser para el otro + Ser para sí = Ser para nosotros
Jorge llegó a mi consultorio con una lista de quejas sobre la conducta de su esposa Leonor. Sentía que el amor de ella era poco comprometido e indiferente y tenía la firme convicción de que él ocupaba un lugar secundario en su vida. Cuando entrevisté a Leonor, tuve la impresión contraria. Me pareció que tenía claro su compromiso y amaba sinceramente a Jorge. Era una mujer fiel e independiente. Para ella, el matrimonio no implicaba renunciar a sus amigas y amigos, con los cuales salía de tanto en tanto. Podía ir sola a un cine, al teatro o a un restaurante, si Jorge no estaba o si simplemente le apetecía.
Las relaciones sexuales eran muy satisfactorias y no había conflictos importantes en la relación, a excepción del malestar de Jorge.
Terapeuta: Revisemos qué te preocupa realmente de tu pareja, porque mi impresión, luego de las entrevistas que tuve con Leonor, es que ella te ama sinceramente y está muy comprometida con la relación.
Jorge: No sé que le habrá dicho, pero ella es muy distante.
Terapeuta: ¿Qué significa para ti ser "distante"?
Jorge: Que no está conmigo.
Terapeuta: ¿Físicamente?
Jorge: Sí y no. Puede estar a mi lado, pero con la mente en otra parte.
Terapeuta: ¿Puedes explicarte mejor?
Jorge: No la siento aquí (señala el corazón).
Terapeuta: ¿Qué necesitarías para sentirla "allí"?
Jorge: Bueno... No sé, me gustaría que fuera un poco más apegada a mí...
Terapeuta: ¿Es detallista contigo?
Jorge: Sí, sí, lo es... Pero.
Terapeuta: Pero, ¿qué?
Jorge: Me dice que me quiere, pero no soy indispensable para ella, ¿me entiende? No me hace sentir que soy lo principal para ella.
Terapeuta: No sé si eres lo "principal" para ella, pero que eres muy importante, no me cabe duda.
Jorge: ¿Se da cuenta? ¡Usted mismo lo confirma!
Terapeuta: ¿Puedes poner más ejemplos de distanciamiento?
Jorge: Cuando está en el trabajo, por ejemplo, no me llama a saludar.
Terapeuta: ¿A saludar?
Jorge: Sí, claro, saber cómo estoy, si todo va bien... A veces la veo tan tranquila y feliz con su trabajo, que empiezo a pensar que me va dejar.
Terapeuta: Tenemos que analizar algo importante. Es obvio que tienes miedo a perderla. Nuestra cultura nos ha enseñado que si no sufren por nosotros, no nos aman. Una mujer tradicional "viviría para ti", pero sería probable que alguno de los dos terminara cansándose de una relación altamente dependiente. Tu esposa es una mujer individualista responsable .Respeta tus espacios, tiene confianza en ti, no presiona ni manda, pero tampoco se deja mandar. Busca su bienestar sin descuidarte, porque jamás sería irresponsable contigo o con sus hijos. ¿No prefieres una mujer contenta? Leonor no negociaría su libertad ni su auto-respeto, y eso es bueno. Quizás sea la razón por la cual siguen juntos: tú aceptas, así sea a regañadientes, que ella sea libre; sufres, pero te aguantas.
Además, jamás violas sus derechos porque eres un hombre respetuoso. Repasa tus creencias sobre el matrimonio y lo que realmente necesitas. El individualismo responsable es una forma de querer queriéndose a uno mismo, pero estamos acostumbrados a que en el amor sólo vale la renuncia categórica del "yo". Ella nunca vivirá para ti solamente, debes compartirla con su yo y con el mundo o perderla. Ése es tu reto. ¿No crees que podrías ensayar a ser más independiente y practicar tu propio individualismo responsable para que se encuentren en la mitad del camino? A manera de resumen, y para que no te genere estrés el tema, te menciono a continuación algunas características básicas que tiene una pareja individualista responsable.
Como veras, representan ciertas ventajas importantes:
• Estimula la reciprocidad, para que no se anule el "yo" de parte y parte.
• No descarta emociones como la compasión, la empatia u otros sentimientos de aproximación.
• Promueve el desarrollo del potencial humano.
• Al ser racional y razonable, no renuncia a su sentido de Justicia.
• Siempre busca el consenso.
• Por definición, es pluralista, ya que concibe el mundo como un conjunto de autoconciencias entrelazadas.
• Siempre respeta las propias preferencias e inclinaciones, hacia ambos lados.
• Se preocupa por la pareja cuando realmente vale la pena hacerlo, ya que distingue la preocupación sana de la obsesiva.
• Reconoce y exige los derechos humanos.
Extracto del libro:
Los límites del amor
Walter Riso
Fotografías tomadas de Internet
martes, 16 de noviembre de 2021
PUREZA DE CORAZÓN
Una vez, un grupo de mendigos leprosos llegaron a la asamblea del Maestro zen Bankei, un instructor de masas de gran corazón. Bankei los admitió en su compañía, y cuando los inició, incluso los lavó y les afeitó las cabezas con sus propias manos.
Dio la casualidad de que se encontraba presente cierto caballero, representante de un barón que tenía fe en Bankei y que ya había construido un templo en su provincia, donde el instructor podría entrenar a sus discípulos y dirigirse al pueblo.
Repugnado ante la vista del Maestro zen afeitando las cabezas de los intocables, el caballero llevó apresuradamente una palangana de agua para que Banlcei se lavara las manos.
Pero el Maestro la rechazó, haciendo la siguiente observación: «Tu repugnancia es más inmunda que sus llagas.»
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* A lo largo del texto, Maestro con mayúscula traducirá la palabra inglesa Master —en el sentido de líder religioso o persona iluminada con discípulos—, e instructor, la palabra teacher —en el sentido de guía—. En muchas ocasiones, el autor las utiliza indistintamente, atribuidas al mismo personaje, probablemente para evitar repeticiones y aligerar el texto. (N. del T.).
Extracto del libro:
Antología Zen
Cien historias de iluminación
Versión de Thomas Cleary
Fotografías tomadas de Internet
lunes, 15 de noviembre de 2021
MUERTE
Íbamos mi abuela y yo en una carreta de bueyes desde el pueblo de mi abuelo al de mi padre, pues el único hospital estaba allí. Mi abuelo estaba seriamente enfermo; no sólo enfermo, sino también inconsciente, casi en coma. Ella y yo éramos las únicas personas en la carreta. Puedo comprender su compasión por mí. Ella no lloró en el momento de la muerte de su amado esposo, sólo por mí; pues yo era el único allí y no había nadie más para consolarme.
El padre de mi madre cayó enfermo de repente. No era su hora de morir. No tendría más de cincuenta años, quizá menos, incluso puede que más joven de lo que yo soy ahora. Mi abuela tenía justo 50 años, estaba en la cúspide de su juventud y belleza. Le pregunté:
-El ha muerto. Lo amaste. ¿Por qué no estás llorando?
Ella respondió:
-Por ti. No quiero llorar ante un niño y no quiero consolarte. Si empiezo a llorar, naturalmente tu llorarás; entonces, ¿quién consolará a quién?
FUENTE: OSHO: ‘Muerte, la Mayor Ficción’, tomado del Libro Recuerdos de una Infancia Dorada, 1981, de la dirección internet www.oshogulaab.com
domingo, 14 de noviembre de 2021
HABIA UNA VEZ
(... o de la frágil frontera entre el cuento y la realidad)
Había una vez... "una vez"
Que a fuerza de ser contada
Se repitió tantas veces...
Que se volvió realidad
Extracto del libro:
Cuentos para pensar
Jorge Bucay
Fotografía de Internet
sábado, 13 de noviembre de 2021
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