Si pudiésemos darnos cuenta de la enseñanza del Buda fácilmente, no necesitaríamos tantos maestros. Cuando entendemos las enseñanzas sólo hacemos lo que se requiere de nosotros. Pero lo que hace a las personas tan difíciles de instruir es que no aceptan las enseñanzas y polemizan con el maestro y con las enseñanzas. Frente al maestro se comportan un poco mejor, ¡pero a sus espaldas se convierten en ladrones! La gente de veras es difícil de enseñar.
No enseño a mis discípulos a vivir ni a practicar con desatención. Pero eso es lo que
hacen cuando no ando cerca. Cuando la policía anda cerca, los ladrones se comportan
como se debe. Cuando les preguntan si hay ladrones alrededor, por supuesto que todos
dicen que nunca han visto a ninguno. Pero tan pronto como el policía se ha ido, todos
ellos están allí de nuevo. Incluso es como en los tiempos del Buda. De modo que ponga
atención a sí mismo y no se preocupe por lo que hacen otros.
El verdadero maestro solamente habla de las dificultades en la práctica, de
renunciamiento o del desprendimiento del "yo". Frente a cualquier cosa que pase, no
deje al maestro. Permita que lo guíe, por que es fácil olvidarse del Camino.









