Esta existencia es una orquesta y debemos estar sintonizados con ella. Por eso es por lo que la música ejerce tanta atracción sobre la mente humana, sobre el corazón humano... porque a veces al escuchar música hermosa comienzas a entrar en esa armonía universal.
En particular con la música clásica, oriental u occidental. Al escuchar a Beethoven o a Mozart uno empieza a entrar en un mundo diferente; surge una gestalt totalmente distinta. Ya no estas en tu pensamiento... tu frecuencia de onda cambia. Esa gran música empieza a rodearte, empieza a tocar tu corazón, a crear un ritmo que has perdido.
Esa es la definición de música grande, que es capaz de aportarte una percepción de cómo puedes existir, totalmente, con el todo... incluso durante unos pocos momentos. Y desciende una gran paz y en el corazón anida un gran gozo.









