De hecho, no hay respuesta. Solo hay dos estados mentales... una mente llena de preguntas y una mente vacía de preguntas.
De modo que todo el crecimiento consiste en llegar hasta un punto en el que puedes vivir sin respuestas; esa es la madurez, y vivir sin respuestas es el acto más grande y valeroso. Entonces dejas de ser niño. Un niño no para de hacer preguntas, y quiere respuestas para todo. Un niño cree que si puede formular una pregunta, entonces debe de haber una respuesta. Si puede plantear una pregunta, entonces ha de haber alguien que suministre una respuesta.
Yo llamo inmadurez creer que el formular una pregunta ha de proporcionarte una respuesta; tal vez la conozcas o tal vez no, pero ha de existir alguien que la conozca, o tal vez algún día puedas descubrirla. Eso no es así. Todas las preguntas son creadas, fabricadas por el hombre.









