Carta 22
Cuando el éxito llega de repente
«Vivimos en un tiempo en el que se pretende que el rosal crezca rápidamente tirando de sus hojas... La felicidad es inversamente proporcional a la aceleración.»
Raimon Panikkar
Querido amigo, querida amiga:
Cosechamos lo que sembramos y cada cosecha tiene su tiempo de crecimiento y de maduración. No hay atajos. Abundando en el tema de la perseverancia y la paciencia, quiero compartir contigo algo genial que me envió una vez mi buen amigo Alfredo Caputo. Tiene que ver con la importancia de cuidar los anhelos y deseos, de regarlos, de alimentarlos para que algún día crezcan y se manifiesten esplendorosamente. Espero que lo disfrutes tanto como yo cuando lo leí por primera vez. Se titula El bambú japonés. Y dice así:
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: «¡Crece, maldita seas!».









