Convivir es mucho mas que estar juntos, mucho mas difícil, mucho mas desgastaste, mucho mas movilizador, mucho mas...
La convivencia implica necesariamente la constitución de una lista de pactos que mientras no convivíamos no eran necesarios.
Por eso la convivencia representa en si misma una gran puesta a prueba para el vínculo amoroso. Es bien diferente que nos peleemos y te lleva a tu casa y vuelva a la mía, o te corte el teléfono y no te llame hasta que se me pase, o no atienda el timbre para ignorarte, que discutir a rabiar pero dormir en la misma cama toda la noche.
Las parejas mas jóvenes parecen haber tomado conciencia de estas dificultades y han diseñado pactos de convivencia transitoria.
Primero fueron las escapadas de vacaciones, después la convivencia desde unas semanas antes de casarse, luego se fueron a vivir juntos para después casarse, y ahora conviven en lugar de casarse. Esta evolución no me alegra, pero es lo que está sucediendo.









