viernes, 16 de octubre de 2015
jueves, 15 de octubre de 2015
LA FELICIDAD ES EL CAMINO
Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener otro...
Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro(a) esposo(a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.
La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuándo?
Una de nuestras frases favoritas es de Alfred de Souza:
Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar; entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida.
Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.
No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez libras, hasta tener hijos, hasta que los hijos vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino.
Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo.
Extracto del libro:
La culpa es de la vaca 1a parte
Lopera y Bernal
Fotografía de Internet
miércoles, 14 de octubre de 2015
martes, 13 de octubre de 2015
LOS TRES PILARES DE LAS BUENAS RELACIONES AFECTIVAS
Según la mayoría de los tratados sobre el amor conyugal, para tener una buena relación de pareja se necesitan un cúmulo de «virtudes» de las que no todos disponemos.
Algunas de estas cualidades, consideradas imprescindibles, son: compromiso, sensibilidad, generosidad, consideración, lealtad, responsabilidad, confiabilidad, cooperación, adaptación, reconocer errores, perdonar, solidaridad, altruismo, etcétera, etcétera.
¡Qué cantidad de cosas! Si alguien hubiera incorporado a su ser todos estos valores estaría próximo a la santidad y no necesitaría pareja. La realidad nos muestra que la gran mayoría de nosotros estamos muy lejos de ese nivel de excelencia y cuando iniciamos una relación afectiva lo hacemos con toda nuestra defectuosa humanidad a cuestas. No te enamoras de un «pedazo» de la persona, no puedes fragmentarla a tu gusto ni ignorar sus «vicios» y carencias, porque tarde o temprano harán su aparición: te relacionarás con todo lo que es el otro, con lo bueno, lo malo y lo feo. Está claro, entonces, que el conocimiento real de la pareja debería ser antes y no después del matrimonio.
lunes, 12 de octubre de 2015
VACÍO-LLENO
Con una mano crea vacío, con la otra crea plenitud, para que cuando estes realmente vacío, tu plenitud pueda llenarlo.
A veces sucede que uno puede volverse adicto a un solo tipo de meditación. Eso provoca un cierto empobrecimiento. Se debería permitir que muchas dimensiones penetraran en el ser. Habría que permitir al menos dos meditaciones: una inactiva y una activa. Es un requisito básico; de lo contrario la personalidad se vuelve sesgada.
Observar es un proceso pasivo. En realidad, no tienes que hacer nada. No es una acción; es una especie de no-acción. Es una meditación budista... muy buena, pero incompleta. De modo que los budistas se han vuelto muy sesgados. Se transformaron en seres muy serenos, pero han pasado por alto una cosa... lo que yo llamo felicidad.
domingo, 11 de octubre de 2015
CARTA DE UN ABUELO ANTES DE MORIR
La carta de este abuelo antes de morir define a la perfección lo que necesitamos saber en la vida.
Son consejos invaluables que todos deberían escuchar
La gente mayor tiene mucho que enseñarnos. Ellos han adquirido la experiencia de los años y saben cosas valiosas que los jóvenes deberían escuchar. Un anciano de Nueva Jersey llamado James K. Flanagan sabía que tenía algo importante que transmitir, por eso, antes de morir de un ataque al corazón, escribió una carta para sus nietos contándoles algunas cosas sobre la vida:
Queridos Ryan, Conor , Brendan , Charlie y Mary Catherine,
Mi sabia y reflexiva hija Rachel me instó a escribir algunos consejos para vosotros con las cosas importantes que he aprendido acerca de la vida. Estoy empezando este el 8 de abril de 2012, en la víspera de mi 72 cumpleaños.
1 . Cada uno de ustedes es un regalo maravilloso tanto para su familia como para todo el mundo. Recuérdenlo siempre, especialmente cuando los vientos fríos de la duda y el desánimo caigan sobre sus vidas.
2 . No tengan miedo… de nadie ni de nada cuando se trate de vivir sus vidas más plenamente. Persigan sus esperanzas y sueños, no importa cuán difícil sean ni lo que otros piensen. Muchas personas no hacen lo que quieren por lo que otros puedan pensar o decir. Eviten a los pesimistas y sus pensamientos “Sí, pero ¿qué pasaría si … ”. Al diablo con “qué pasaría si … ” ¡Hazlo! Lo peor de todo en la vida es mirar hacia atrás y decir: ” Yo tendría , podía haber tenido, debería haberlo hecho” . Asuman riesgos , cometan errores.
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