Estar enamorado y amar son dos cosas maravillosas, pero no hay que confundirlas.
Hay que entender que si bien la pasión de estar enamorado es maravillosa, en realidad amar no es menos maravilloso. Amar es fantástico porque si bien es verdad que no tiene la intensidad de las pasiones, seguro que no, tiene una profundidad de la que el estar enamorado adolece.
Es por esa profundidad que el amor es capaz de aportar estabilidad al vínculo pagando con la desaparición del embrujo y la fascinación. Porque se puede amar con los pies sobre la tierra, mientras que estando enamorado se vive en las nubes.
Lo cierto es que, me guste o no, el enamoramiento se acaba. Y cuando esto sucede con suerte vuelvo a centrarme en mi y desde allí puedo permitir que florezca el amor verdadero.
La mas bella definición de amor que escuché en mi vida es la de Josef Zinker:
El amor es el regocijo por la sola existencia del otro mismo.
La frase evoca un sentido casi supremo del amor, el mas profundo y el mas intenso.
Posible o no, éste será el objetivo mas deseable: llegar a amar tanto que me alegre sólo por el hecho de que el otro exista.
¿Y no existe un amor apasionado que pueda durar toda la vida?









