Hemos pasado por alto nuestros corazones, hemos entrado en nuestras cabezas directamente, sin pasar por el corazón. Hemos elegido un atajo. Por determinados motivos, el corazón ha sido descuidado, soslayado... porque el corazón es un fenómeno peligroso.
En primer lugar, el corazón es incontrolable, y el hombre siempre teme todo lo que está fuera de control. La cabeza es controlable. Está dentro de ti y en tus manos; puedes dirigirla. El corazón









