miércoles, 10 de julio de 2013

CONOCIÉNDOME


Cuanto más te muestre de mí y más te escuche, más voy a saber de mí.

Y cuanto más sepa de mí, de mejores maneras voy a estar a cargo de mi persona.

Y cuanto mejor esté a cargo de mi persona, menos dependiente seré del afuera.
“¿No es una contradicción? ¿Escuchando tanto no me vuelvo más dependiente?”

No, no es ninguna contradicción.
Es un aprendizaje del camino.
Nunca dependiendo de la palabra de los otros, pero 
siempre escuchándola.
Nunca obedeciendo el consejo de los demás, pero siempre teniéndolo en cuenta.
Nunca pendiente de la opinión del afuera, pero siempre registrándola con claridad.

Un hombre trabaja en el jardín de su casa.

Un joven pasa en moto y le grita:
—¡¡Cornuuuuudoooo!!
El hombre gira lentamente la cabeza y ve alejarse al joven en su moto a toda velocidad.
Sigue con su trabajo y, a los cinco minutos, el mismo joven pasa en la moto y le grita:
—¡¡Cornuuuuudoooo!!
El hombre levanta rápidamente la vista para ver alejarse, otra vez, la espalda del motociclista.

Menea la cabeza de lado a lado y, con la frente gacha, entra en la casa. Va hasta la cocina y encuentra a 
su esposa que está cortando unas verduras. Le pregunta:

—¿Vos andás en algo raro, che?
—¿A qué viene eso? —pregunta la esposa.
—No, lo que pasa es que hay un tipo que a cada rato pasa en una moto y me grita cornudo y entonces...
—¿Y vos le vas a prestar atención a lo que cualquier idiota desconocido te grite?
—Tenés razón, querida, disculpame...
Le da un beso en la mejilla y vuelve al jardín.
A los diez minutos, pasa el de la moto y le grita:
—¡¡¡Cornudo y alcahueteeeeeee!!!

Del libro:
El Camino de la Auto-Dependencia
Jorge Bucay

martes, 9 de julio de 2013

TU IMAGEN

Decimos con Silvia Salinas en Amarse con los ojos abiertos que el mejor espejo es tu pareja, el que te refleja con más claridad y más precisión.

Pero más allá de tu pareja, hay miles y miles de espejos en los cuales te mirás para saber quién sos.

Estos espejos no deben configurar tu identidad, pero pueden ayudar a que vos completes tu imagen.

Si todo el mundo me dice que soy muy agresivo, yo no puedo vivir gritando: “¡No, el agresivo sos vos!”, sin siquiera preguntarme qué hay de cierto en este comentario.

No digo aceptar de entrada toda observación, venga de quien venga. Pero sí preguntarnos si aquello que nuestros amigos nos dicen no tiene algo de cierto, aunque no lo podamos percibir a simple vista.

Es muy gracioso cómo uno puede no escuchar lo que el otro dice.

Si todos me dicen que estoy muy gordo, será bueno considerar esta observación.

Para poder sabernos, es necesario mirarnos mucho y escuchar mucho lo que los otros ven en nosotros.

Y para poder escuchar, es decir, para que el otro pueda hablar, hace falta que uno se anime a mostrarse.

Así, transitar la senda del autoconocimiento implica que yo me anime a mostrarme tal como soy, sin esconderme, sin personajes, sin turbiedades, sin engaños, y que participe del feedback generado por haberte mostrado lo que soy.

Cuanto más te muestre de mí y más te escuche, más voy a saber de mí.

Y cuanto más sepa de mí, de mejores maneras voy a estar a cargo de mi persona.

Y cuanto mejor esté a cargo de mi persona, menos dependiente seré del afuera.

“¿No es una contradicción? ¿Escuchando tanto no me vuelvo más dependiente?”

No, no es ninguna contradicción.

Es un aprendizaje del camino.

Nunca dependiendo de la palabra de los otros, pero siempre escuchándola.

Nunca obedeciendo el consejo de los demás, pero siempre teniéndolo en cuenta.

Nunca pendiente de la opinión del afuera, pero siempre registrándola con claridad.


Del libro:
El Camino de la Auto-Dependencia
Jorge Bucay

CRÍTICA


Siempre que estés a punto de criticar algo, decide primero qué vas a aportar como alternativa positiva.

Si no tienes ninguna alternativa, espera. Entonces la crítica no hay que hacerla, porque es inútil. Si dices que esta medicina no es buena, puede que tengas razón, pero, entonces, ¿dónde está la medicina adecuada? Al menos se está haciendo algo. 

De modo que la crítica jamás trae la revolución. La crítica es buena como parte de un programa positivo. Así que primero decide el programa positivo y luego, sin perder de vista dicho programa, critica. Entonces tu crítica será muy valiosa, apreciada incluso por aquellos a quienes estas criticando. Nadie se sentirá ofendido por ella, porque al tiempo que criticas, continuamente mantienes una alternativa positiva en mente y luego propones algo.

Del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 151

lunes, 8 de julio de 2013

SI CRITICAS, PRIMERO...


MALDITA PROGRAMACIÓN.....

¡¡¡¡¡¡UNA VEZ MÁS!!!!!...SIN PALABRAS...

ACCESO AL AUTOCONOCIMIENTO


El autoconocimiento consiste, sobre todo, en ocuparme de trabajar sobre mí para llegar a descubrir —más que construir— quién soy, tener claro cuáles son mis fortalezas y cuáles mis debilidades, qué es lo que me gusta y qué es lo que no me gusta, qué es lo que quiero y qué es lo que no quiero.

El “conócete a ti mismo” es uno de los planteos más clásicos y arquetípicos de los pensadores de todos los tiempos. El asunto —de por sí desafiante— es en verdad muy difícil, y está en el origen de una gran cantidad de planteos filosóficos, existenciales, mora-les, éticos, antropológicos, psicológicos, etc.

Tomar conciencia de quién soy es, para mí, el resultado de una desprejuiciada mirada activamente dirigida hacia adentro para poder reconocerme.

Este reconocimiento de quién soy adquiere aquí el sentido de saberse uno mismo, no el de las cosas que pienso o creo que soy.

Porque hay una diferencia importante entre creer y saber.

Pensemos. Si digo: “Yo creo que mañana vuelvo a Buenos Aires”, necesariamente estoy admitiendo que pueden pasar cosas en el medio, que acaso algo me lo impida. Pero si digo: “Yo sé que mañana va a salir el sol”, tengo certeza de que va a ser así. Aunque el día amanezca nublado, mañana va a salir el sol. Lo sé.

Siempre que digo “sé” estoy hablando de una convicción que no requiere prueba ni demostración.

Cuando digo “creo” apuesto con firmeza a eso que creo.

En cambio, cuando digo “sé”, no hay apuesta.

Claro, uno puede saber y puede equivocarse, puede darse cuenta que no sabía, que creía que sabía y aseguraba que era así con la firmeza y la convicción para decir “sé” y descubrir más tarde el error cometido. No hay contradicción; cuando yo hablo de “saber” me refiero a esa convicción, no al acierto de la aseveración.

El autoconocimiento es la convicción de saber que uno es como es.

Y como dije, esto implica mucho trabajo personal con uno mismo.

¿Cuánto? Depende de las personas, pero de todos modos, siempre estamos sabiéndonos un poco más.

A mí me llevó mucho tiempo y mucho trabajo empezar a saber quién era (debe ser por la gran superficie 
corporal para recorrer...). Otros lo hacen más rápido. Pero no es algo que se haga en una semana.
Hay que trabajar con uno.
Hay que observarse mucho.

Evidentemente, esto no quiere decir que haya que mirarse todo el tiempo, pero sí mirarse en soledad y en 
interacción, en el despertar de cada día y en el momento de cerrar los ojos cada noche, en los momentos más 
difíciles y en los más sencillos.

Mirar lo mejor y lo peor de mí mismo.

Mirarme cuando me miro y ver cómo soy a los ojos de otros que también me miran.

Mirarme en la relación con los demás y en la manera de relacionarme conmigo mismo.

Misteriosamente, para saber quién soy, hace falta poder escuchar.
Uno puede mirarse las manos, el dorso y el anverso; uno puede, con un poco de esfuerzo, mirarse los codos 
o los talones; algunos la planta del pie. Pero hay partes de uno que nos definen, como por ejemplo la cara, 
que nunca podremos ver a ojo desnudo. Para verla necesitamos un espejo, y el espejo de lo que somos es el 
otro, el espejo es el vínculo con los demás.

Cuanto más cercano y comprometido es el vínculo, más agudo, cruel y detallista el espejo.

Del libro:
El Camino de la Auto-Dependencia
Jorge Bucay

LA PENSIÓN


SIN OPUESTO


En sánscrito tenemos tres términos: uno para el sufrimiento, uno para el gozo y uno que trasciende ambos... que es anand, felicidad

Anand no es ni sufrimiento ni el así llamado gozo: es un gozo totalmente diferente que carece de recuerdo alguno de sufrimiento, que no está contaminado por el opuesto. Es una pura unicidad donde no existe la dualidad. 

Por lo general, resulta difícil incluso concebirlo. A menos que lo pruebes, incluso es complicado entenderlo. Porque todo lo que podemos entender necesita al menos dos cosas; el opuesto es una obligación. Podemos entender la figura solo gracias al fondo. Este momento lo llamamos noche por el día, llamamos alguien bueno por el malo, alguien hermoso por el feo. El opuesto es imprescindible, lo define. 

Pero anand significa el estado en el que no hay opuesto, cuando has llegado a la unidad, cuando no existe la posibilidad del otro. 

El océano de la felicidad solo tiene una orilla. Es totalmente ilógico, porque ¿cómo puede haber únicamente una orilla? El estado de felicidad es ilógico. Aquellos que están demasiado vinculados a la lógica jamás pueden alcanzarlo, solo le abre su puerta a la gente loca.

Del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 150

domingo, 7 de julio de 2013

¿NO ACEPTAS SER GAY?



ENFOCARSE EN EL AHORA


En lugar de «Observar al Pensador», también puedes crear una apertura en la corriente mental por el simple hecho de dirigir el foco de tu atención al ahora. Basta con que te hagas intensamente consciente del momento presente.

Esto es algo por demás satisfactorio. De este modo retiras la conciencia de tu actividad mental y creas una brecha sin mente en la que estás muy alerta y consciente, pero no piensas. Ésta es la esencia de la meditación.

Del libro:
PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle
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