jueves, 21 de febrero de 2013
¿CONFÍAS EN TU PAREJA?
-Pero… yo soy fiel a mi pareja…
-No es que seas fiel, es que en ti no hay más sitio: el amor te llena.
*
-¿Es acaso obligatorio ser fiel?
-La fidelidad por obligación, es infidelidad a ti mismo. No eres fiel por voluntad de serlo, eres fiel por ausencia de otros deseos.
Ser fiel por deber es una aberración. Ser fiel porque se ama es una realización.
*
-Tengo 6 años de casado, fui infiel, ¿es bueno decírselo a ella? Ya no la amo como pareja pero si como persona, me divorciaré.
- ¿DecirCELO a ella? ¿Quieres despertar sus celos? Divórciate sin vengarte de su falta de amor por ti.
*
-¿Voy a dejar de ser infiel en algún momento de mi vida?
- El verdadero amor existe y llega a tu vida como un estallido. Te satisface tanto que ni piensas en acostarte con otros. Es más te parece que tu amado es el primer hombre que existe en tu vida íntima. Los recuerdos de los otros se esfuman.
LLEGANDO A NUESTROS LÍMITES
Básicamente, la decepción, la vergüenza y todos los demás espacios emocionales donde no podemos sentirnos bien son una especie de muerte.
Hemos perdido completamente nuestra base, el lugar al que aferramos; somos incapaces de mantenerlo en su sitio y de sentirnos por encima de las cosas. En lugar de darnos cuenta de que la muerte es necesaria para que exista el nacimiento, nos limitamos a luchar contra el miedo a la muerte.
Llegar a los propios límites no es ningún castigo. En
realidad, sentir miedo y temblores cuando estamos cerca
de la muerte es una señal de salud. Otra señal de salud es
no quedarnos deshechos por el miedo y el temblor, sino
tomarlos como un mensaje de que ya es hora de cesar la
lucha y de mirar directamente a lo que nos está
amenazando. Ciertas emociones, como la decepción y la
ansiedad, nos avisan de que estamos a punto de entrar en
territorio desconocido.
Del libro:
CUANDO TODO SE DERRUMBA
Pema Chödron
miércoles, 20 de febrero de 2013
SE NATURAL Y RELAJADO
Uno puede obsesionarse con la meditación. Y la obsesión es el problema: estabas obsesionado con el dinero y ahora estás obsesionado con la meditación.
El dinero no es el problema: el problema es la obsesión.
Estabas obsesionado con el mundo material, ahora estás obsesionado con Dios.
El mundo material no es el problema, sino la obsesión.
Uno debe ser relajado y natural y no obsesionarse con nada, ni con la mente ni con la meditación.
Sólo entonces, despreocupado, sin obsesión, cuando simplemente fluyes, lo supremo te sucede.
Del libro:
LIBRO NARANJA
OSHO
PODER
Si la vulnerabilidad crece junto con el poder, no hay miedo de que se abuse del poder.
La gente decide vivir al mínimo para que no haya riesgo. Cuando tienes poder, se corre todo el riesgo de que lo emplees. Cuando tienes un coche deportivo que alcanza los trescientos kilómetros por hora, existe el riesgo de que algún día decidas ir a esa velocidad. Todo aquello que es posible se convierte en un desafío. De modo que la gente vive de forma moderada, porque si supiera lo mucho que puede ascender en el poder, lo poderosa que podría ser, le sería difícil resistirlo. La tentación sería demasiado grande; querría recorrer todo el camino. Patanjali, el fundador del yoga, ha dedicado un capítulo entero al poder en sus Yoga Sutras, para ayudar a que cada buscador camine con sumo cuidado por esa zona, porque el gran poder estará disponible y habrá un gran peligro. Pero mi punto de vista es totalmente diferente. Si la vulnerabilidad crece junto con el poder, no hay temor; si el poder crece solo sin la vulnerabilidad, entonces hay miedo, algo puede ir mal. A eso le teme Patanjali, porque su metodología del yoga es tal que va contra la vulnerabilidad. Te da poder pero no vulnerabilidad. Te hace más y más fuerte, como el acero, pero no fuertes como una rosa.
Del libro:
DÍA A DÍA
OSHO
Día 95
martes, 19 de febrero de 2013
CON APEGO Y BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN
El pensamiento central de la persona apegada afectivamente y con baja tolerancia a la frustración, se expresa así:
“No soy capaz de aceptar que el amor escape de mi control. La persona que amo debe girar a mi alrededor y darme gusto. Necesito ser el centro y que las cosas sean como a mí me gustaría que fueran. No soporto la frustración, el fracaso o la desilusión. El amor debe ser a mi imagen y semejanza”.
Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso
MEDITACIÓN
La meditación es una invitación a notar el momento en el que llegamos al límite y a no dejarnos arrastrar por la esperanza o por el miedo. A través de la meditación podemos ver con claridad lo que está ocurriendo con nuestros pensamientos y emociones, y también podemos dejarlos ir. Lo bueno de la meditación es que, aunque nos cerremos, ya no podemos cerrarnos de manera ignorante, porque vemos claramente que lo estamos haciendo y este mismo hecho empieza a iluminar la oscuridad de la ignorancia.
Podemos ver cómo corremos, nos ocultamos y nos mantenemos ocupados para no tener que dejar que nos penetren el corazón. Por otra parte, la meditación también nos permite encontrarla forma de abrirnos y relajarnos.
Del libro:
CUANDO TODO SE DERRUMBA
Pema Chödron
ELASTICIDAD
Hay momentos en que la gente debería estar tan relajada, tan salvajemente relajada, que no tuviera que seguir ninguna formalidad.
En una ocasión un gran emperador chino fue a ver a un gran maestro zen. El maestro zen se partía de risa en el suelo, y también reían sus discípulos... debía haber contado un chiste o algo por el estilo. El emperador se sintió abochornado. No podía creer lo que veía, ya que era un comportamiento muy maleducado; y no pudo contenerse de expresarlo de esa manera.
-¡Esto es una grosería! -le dijo-. No se espera algo así de un maestro como tú; ha de existir cierta etiqueta. Das vueltas en el suelo, riendo como un loco. El maestro observó al emperador. Este tenía un arco; en aquella época se solía portar arcos y flechas. -Dime una cosa -pidió el maestro-. ¿Mantienes el arco siempre tensado, estirado, o también le permites que se relaje? -Si lo mantenemos siempre estirado -respondió el emperador-, perderá elasticidad, y entonces no será de ninguna utilidad. Hay que dejarlo relajado para que siempre que lo necesitemos tenga elasticidad. -Eso mismo estoy haciendo -repuso el maestro.
Del libro:
DÍA A DÍA
OSHO
Día 94
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