martes, 11 de octubre de 2016

DAR Y RECIBIR


Vida 
Equilibrio 
Aceptación 
Conciencia

Dios está disponible, la verdad está dispo­nible, la luz está disponible; ¡pero tú eres tan miserable para recibir! No sólo eres misera­ble para dar, también lo eres para recibir. Un miserable debe serlo en cualquier cosa que ha­ga. No puedes dar; no puedes recibir. ¿Qué cla­se de vida llevas? Dar y recibir son las dos ca­ras de una misma moneda. Si puedes dar, tam­bién puedes recibir. Por eso, tanta insistencia en el hecho de dar (dar a la gente lo que puedas dar), dar por amor. Tanta insistencia de parte de todas las religiones: dar. Da más y más. ¿Por qué? Para que puedas recibir más y más.

Recuerda: es como la inhalación y la exha­lación. Si exhalas con profundidad, automáti­camente inhalarás con profundidad. Si quieres inhalar profundamente, tienes que exhalar profundamente: no hay otra manera. Y la vida es un equilibrio entre la exhalación y la inha­lación. Si tienes miedo de la exhalación, tu res­piración se tornará superficial: tu inhalación no podrá ser muy profunda; será imposible. La exhalación es dar; dar lo que puedas dar. Y, cuanto más das, más capacidad tienes de reci­bir. Y el momento en que puedes dar por completo, en forma total y absoluta, es el mo­mento de la aceptación.

Es la luz de la conciencia la que torna preciosas, ex­traordinarias, las cosas. Entonces, las cosas peque­ñas dejan de ser pequeñas. Cuando un hombre consciente, sensible y afectuoso toca un guijarro de la orilla, éste se transforma en un diamante. Y, si tocas un diamante en tu estado de inconciencia, no es más que un guijarro ordinario (ni siquiera eso). La profundidad y el sentido de tu vida serán pro­porcionales a tu nivel de conciencia.


Referencia:
El dios de todos (Osho)
Un camino espiritual para descubrir a Dios
Fotografía tomada de internet

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