viernes, 29 de octubre de 2021

SENTIR EL CENTRO DEL DOLOR


 

21. EL SONIDO DE UNA SOLA MANO


El maestro del templo Kennin era Mokurai, Trueno Silencioso. Tenía un pequeño protegido llamado Toyo que sólo contaba doce años de edad. Toyo veía que los discípulos mayores visitaban la habitación del maestro cada mañana y cada tarde, a fin de recibir instrucción en el sanzen o una guía personal, en la que les facilitaban koanes a fin de detener las divagaciones de la mente.

Toyo también quería practicar el sanzen.

–Espera un poco –le dijo Mokurai–. Eres demasiado joven.

Pero el niño insistía, por lo que el maestro finalmente accedió.

A la hora apropiada, cuando atardecía, Toyo se presentó en el umbral de la sala de sanzen de Mokurai. Hizo sonar el gong para anunciar su presencia, se inclinó respetuosamente tres veces ante la puerta y fue a sentarse ante el maestro en respetuoso silencio.

–Cuando bates palmas oyes el sonido de ambas manos –le dijo Mokurai–. Ahora muéstrame el sonido de una sola mano.

Toyo hizo una reverencia y fue a su habitación para reflexionar sobre esta cuestión. Hasta su ventana llegaba la música de las geishas.

–¡Ah, ya lo tengo! –exclamó.

A la mañana siguiente, cuando su maestro le pidió que ilustrara el sonido de una sola mano, Toyo empezó a tocar la música de las geishas.

–No, no –le dijo Mokurai–. Eso nunca servirá, no es el sonido de una sola mano. No lo has comprendido en absoluto.

Pensando que aquella música podría interrumpirle, Toyo se trasladó a un lugar tranquilo y meditó de nuevo. «¿Cuál puede ser el sonido de una mano?» Entonces acertó a oír el goteo de agua. «Ya lo tengo», imaginó Toyo.

Cuando se presentó de nuevo ante su maestro, Toyo imitó el goteo del agua.

–¿Qué es eso? –le preguntó Mokurai–. Eso es el sonido del agua que gotea, pero no el sonido de una mano. Vuélvelo a intentar.

En vano Toyo meditó para oír el sonido de una sola mano. Oyó el suspiro del viento, pero su maestro lo rechazó.

Oyó el ulular de un búho, pero tampoco le fue aceptado.

El sonido de una mano no era el de la cigarra.

Toyo visitó más de diez veces a Mokurai con diferentes sonidos. Todos eran erróneos. Durante casi un año reflexionó sobre cuál podría ser el sonido de una mano.

Finalmente Toyo emprendió la verdadera meditación y trascendió todos los sonidos.

–No pude reunir más –explicó más tarde–, así que llegué al sonido insonoro.

Toyo había comprendido cuál era el sonido de una sola mano.



Extracto del libro:
Zen flesh. Zen bones
Paul reps y Nyogen senzaki
Fotografía de Internet

jueves, 28 de octubre de 2021

¿QUE TE CAUSA FELICIDAD?


 

¿LA ESPIRITUALIDAD EVITA EL SUFRIMIENTO?

¿CAMBIAR O AMAR?


Ves, pues, que todos estamos embarcados en el cambio. Queremos cambiarnos a 
nosotros mismos; queremos cambiar el mundo. Eso es lo que nuestra estúpida programación nos ha inculcado. Tenemos que cambiar todo, sin antes haber entendido nada. Lo que necesitas no es cambiar, es comprender. Compréndete a ti mismo; comprende a los demás. Voy a decirte algo absolutamente escandaloso pero que ¡es verdad! No estás aquí para cambiar el mundo, ¡estás aquí para amarlo! ¡Maldición! Tú no quieres amar el mundo, quieres cambiarlo. ¿Sabes qué significa amar? "Amar" significa ¡ver!, ¡comprender! ¿Cómo puedes amar lo que ni siquiera ves? Y, ¿cómo puedes comprender si estás perturbado?

¿Cómo puedes comprender - ahí viene otro shock- si se interpone alguna emoción positiva o negativa? Dicen que el amor es ciego. ¡Falso! No hay nada tan clarividente como el amor; es lo más clarividente del mundo. El apego es ciego porque es estúpido, porque está basado en una creencia falsa. Y a eso lo llaman "amor".

- Estoy enamorado de ti. Te amo.

-¿Qué? ¿Me amas o te amas a ti mismo?

-¿Sabes qué significa estar "enamorado"? Estar "enamorado" significa "te quiero para mí". Estar "enamorado" significa que tengo sentimientos de posesividad hacia ti. "Estar enamorado de ti" significa "te quiero para mí; no seré feliz sin ti; dependo emocionalmente de ti; no puedo ser feliz sin ti". ¡Eso es una droga, es una enfermedad! Tu cultura y la mía nos dicen que esa es la virtud suprema. ¡Falso! Pero, ¿quién se atreve a decir lo siguiente?: Cuando estás enamorado estás ciego, estás lleno de ti mismo. ¿Has pensado en eso? No ves a la otra persona. Has proyectado sobre esa persona una imagen ilusionada, y eso es lo que amas: una ilusión. Cuando no esperamos nada de la otra persona, no decimos que estamos enamorados. ¡Vaya!, tienes muchísimo para meditar sobre esto.



Extracto del libro:
Redescubrir la vida
Anthony de Mello
Fotografías tomadas de Internet

miércoles, 27 de octubre de 2021

HASTA MI ÚLTIMO ALIENTO




 

LA VIGILANCIA: LA LLAMADA A UNA RENDICIÓN MÁS PROFUNDA


Muchas personas afortunadas y agraciadas han podido gustar o tener un 
vislumbre de lo inmortal, del Ser eterno. A partir de esa experiencia surge la pregunta: "¿Qué viene ahora?" O,"¿qué debería hacer ahora?" "¿Qué debería hacer con esto?" "¿Qué hago con esto?" Estas preguntas indican que se necesita una rendición más profunda. Siempre hay una invitación a ello. Esta capitulación es vigilancia.

A menudo no se entiende qué es esta. Generalmente, lo que se considera vigilancia es una cuidadosa supervisión o seguimiento por parte del superego. Estoy seguro de que eres consciente de este tipo de revisión: ¡Oh!, no debería haberlo hecho así. No debería haberlo dicho así. No debería haber pensado eso. Debería haberme rendido. Esta supervisión o monitorización no es vigilancia, sino una imitación de la vigilancia.

Vigilancia viene de la palabra "vigilia", que significa "guardar vigilia". 

Guardar vigilia es un tipo de adoración. La vigilancia es una vigilia sagrada, serena y pacífica ante la llama de la Verdad.

Mantén la vigilia mientras quepa la posibilidad de que percibas a alguien separado de la Verdad, mientras sigas desactivando los viejos deseos, mientras quede un aliento en tu cuerpo.

Asumiendo que es probable -o, al menos, posible- que te percibas separado de la Verdad, tienes la oportunidad de mantenerte vigilante ante Su llama.

Si te mantienes muy alerta descubrirás que no estás separado de Ella. ¿Y qué viene después de eso? Una vigilancia aún más profunda, descubrimientos más internos. El verdadero descubrimiento no tiene fin. Lo que sí podría acabar es tu preocupación por quien creías ser: tu cuerpo, tus pensamientos y tus emociones. De hecho, la preocupación sólo continúa mientras sigues alimentándola.

Nutre tu cuerpo. Hacerlo no es gran cosa. Pero sustentar tus pensamientos sí que es muy importante y tus emociones, muy relevante.

Deja de alimentar tus pensamientos y emociones, contempla lo que no necesita ser nutrido para existir. Mantente vigilante a eso. Ríndete a ello.

Si te ha atravesado la flecha de la verdad y lo sabes, si has tenido esta experiencia, entonces también conoces los pensamientos arrogantes que pueden surgir: "Bueno, sé que soy uno con la Verdad, entonces, ¿quién queda ahí para mantener la vigilancia?" Probablemente te has dicho esto, ¿correcto? Y entonces, de repente, vuelven el sufrimiento y el lamento: "¡Lo he perdido! ¿Cómo ha podido ocurrir?". La vigilancia corrige la percepción y la experiencia de perder lo que no puede ser perdido.

No estoy hablando de esfuerzo. No estoy hablando de que la vigilancia sea un hacer. Estoy hablando de ser vigilancia y de reconocer que es natural serlo. Eres pura conciencia. La conciencia se mantiene vigilante de manera natural, lo hace hacia sí misma, y en realidad siempre es consciente de sí misma.

Cuando el cuerpo está profundamente dormido y no hay puntos de referencia ni impresiones sensoriales, cuando no hay percepción de él ni de ningún otro elemento mental, emocional o físico, sigue habiendo conciencia consciente de sí misma, y eso es la dicha. Es la dicha del sueño profundo. Cuando el organismo despierta y vuelves a percibir las cosas, sabes que ha habido una experiencia profunda y sin objetos. No tienes ninguna impresión sensorial de ella, pero lo sabes porque la conciencia de ella sigue estando presente. A medida que aparecen los objetos, nuestro condicionamiento tiende a fijarse en ellos y a pasar por alto ese profundo alimento que siempre está presente. Vigilancia es la conciencia de lo que no desaparece cuando aparecen los objetos. Tanto si estos son exquisitos como si son horribles o mundanos, siempre está presente una conciencia que es consciente de sí misma, una conciencia que es consciente de sí misma, sean esos objetos emocionales, mentales o físicos.

La vigilancia pura debe ser reconocimiento fácil, porque de otro modo hay un practicar la vigilancia, y eso ya es no estar vigilante. Cuando oigas el pensamiento: "Ahora voy a practicar la vigilancia", pregúntate quién está haciéndolo. Esto es autoindagación directa. Verás que allí no hay nadie, que sólo hay vigilancia. Entonces constata que es muy natural ser consciente de los objetos que pasan, y que también es ser consciente del que es consciente, es decir, ser consciente tanto de los objetos que pasan como de uno mismo.

Descansa en la vigilancia y ve. Simplemente espera y ve. Ve cuál es el destino del cuerpo. Ve cuál es el impulso de esta vida. Habrá objetos que pasarán ante el altar de la vigilancia: deja que pasen como nubes. Las nubes no son un problema, ciertamente no lo son desde el punto de vista del cielo.

Tú eres el cielo. No eres una entidad que está mirando al cielo. Eres el cielo mirando a la entidad aparente.

Suponer que la vigilancia es una carga es una equivocación. La verdadera carga es negar que eres la conciencia misma. La idea de que la vigilancia es una carga viene de la práctica espiritual. Se te conmina a que practiques. 

Tienes que mantener tu práctica. No sé de dónde viene la palabra "práctica", pero está mal empleada, porque practicar significa hacer algún tipo de preparativo para un suceso real. Practicas para el partido de fútbol.

Practicas para tu recital. No puedes practicar para la vida. La vida es ahora mismo. De modo que no uso la palabra practicar cuando hablo de vigilancia. Estoy hablando de ser vigilancia. Sé ello ahora. Tú ya eres eso.

Reconócete como tal, y mantente vigilante a tu verdadera naturaleza.

Después ve. Sin buscar nada, ve.



Extracto del libro:
Libertad y resolución
Gangaji
Imágenes tomadas de internet

martes, 26 de octubre de 2021

LEYENDA ANTIGUA Y ETERNA


 

CEREMONIA DEL TE


Te encuentro...

Te escucho...

Te hablo...

Te abrazo...

Te beso...

Te tengo...

Te aprieto...

Te atrapo...

Te absorbo...

Te asfixio...

¿Te quiero?



Extracto del libro:
Cuentos para pensar
Jorge Bucay
Fotografía de Internet
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