domingo, 8 de septiembre de 2019

LA CITA


Había otra gente que le daba limosna, pero Bud era el único que le escuchaba las letanías, y cabeceando asentía con santa paciencia mientras ella se quejaba de los achaques del cuerpo y las maldades del mundo. 

Aquel viernes, Bud estaba sentado al borde de la acera. Estaba descalzo, envuelto en una sábana blanca de rayas azules. La vieja se sentó al lado, envuelta en sí misma. Ambos miraban el suelo. Bud dijo: 

—Estoy muy cansado. 

—Yo también —dijo la vieja, pero por primera vez se quedó calladita la boca. Cuando Bud le preguntó cómo andaban sus llagas, ella cerró los ojos, como para tomar impulso: cuando los abrió, él ya no estaba allí. 

Entonces la mendiga llamó a la puerta de la casa de Bud: 

—¿El está aquí? 

Y supo que Bud había muerto el sábado pasado, y que lo habían enterrado descalzo, envuelto en una sábana blanca de rayas azules.





Tomado de:
Cuentos de Galeano en la Jornada
Eduardo Galeano
Fotografía de internet

sábado, 7 de septiembre de 2019

OFRENDAS


LA MULA Y EL CAMELLO


Una mula dijo un día a un camello:

"¡Oh, amigo mío! Tú andas sin tropezar nunca. Tanto a la subida como a la bajada e incluso en lo llano, nunca te veo dar un mal paso. Entonces, ¿cómo es que yo tropiezo cada dos pasos y caigo a tierra? ¿No puedes enseñarme a caminar como tú?"

El camello respondió:

"Mi vista es mejor que la tuya y, además, mira mi estatura; incluso en un lugar escarpado, puedo distinguir en mi camino el obstáculo más lejano. Reconozco así cada lugar en donde pongo mis pezuñas y por eso no tropiezo. Pero tú, por el contrario, miras sólo muy cerca delante de ti."

¿Puede compararse a un ciego con el que tiene buena vista?



150 Cuentos sufíes
Maulana Jalāl al-Dīn Rūmī
Fotografía tomada de internet

miércoles, 4 de septiembre de 2019

VALORAR EL LUGAR EN EL QUE ESTAMOS


Imagina a dos astronautas que viajan a la Luna y, cuando están ahí, su nave tiene un accidente que les impide regresar a la Tierra. Solo les queda oxígeno para un par de días y no hay esperanza de que, desde la Tierra, llegue alguien a rescatarles. Solo les quedan dos días de vida. 

Si en tal caso les preguntases: «¿Cuál es tu deseo más profundo?», ellos responderían: «Volver a casa y caminar de nuevo por nuestro hermoso planeta». Con eso les bastaría. No querrían nada más. 

No les interesaría entonces ser directores de una gran empresa, celebridades ni presidentes de Estados Unidos. Solo querrían estar aquí, caminando por la Tierra, disfrutando de cada paso, escuchando los sonidos de la naturaleza y sosteniendo la mano de su ser querido en un paseo a la luz de la luna. 

Debemos vivir cada día como personas que acaban de ser rescatadas de una muerte segura en la Luna. Estamos en la Tierra y debemos disfrutar del privilegio que supone caminar por este hermoso planeta. El maestro zen Linji dijo: «El milagro no consiste en caminar sobre el agua o sobre el fuego. El milagro consiste en caminar sobre la tierra». Esa es una enseñanza que me parece extraordinaria. Disfruto caminando, aun en lugares tan llenos de gente como aeropuertos y estaciones de ferrocarril. Caminar acariciando, a cada paso, nuestra Madre Tierra nos permite disfrutar de cada minuto de nuestra vida e inspirar a otras personas a hacer lo mismo. 



Extracto del libro:
Miedo
Thich Nhat Hanh
Fotografía tomada de internet

FALSOS PROBLEMAS


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