lunes, 10 de abril de 2017

TAO TE KING: PRINCIPIO 21


El contenido de la gran VIDA
procede enteramente del SENTIDO.

El SENTIDO origina las cosas
de una manera tan caótica, tan oscura.

Caóticas y oscuras,
son las imágenes que contiene.

Oscuras y caóticas,
son las cosas que contiene.

En sus insondables tinieblas
se esconde la Semilla.

EL APRENDIZAJE DE VIDA CUANDO LLEGA LA DECEPCIÓN


domingo, 9 de abril de 2017

LA PARAMITA DE LA MEDITACIÓN


La paramita de la meditación nos permite seguir por este camino, es la base de una sociedad iluminada que no esté basada en pérdidas y ganancias, en ganar o perder. 

Cuando nos sentamos a meditar, podemos conectar con algo no condicionado, con un estado mental, con un entorno básico que no se aferra ni reacciona a nada. La meditación es probablemente la única actividad que no añade nada a nuestro escenario vital. Permitimos que todo vaya y venga sin más. La meditación es una ocupación totalmente no violenta y no agresiva. La base del cambio real consiste en no llenar el espacio automáticamente y permitir la posibilidad de conectar con una apertura incondicional. Podrías decir que esto supone prepararnos para una tarea que es casi imposible, y quizá sea verdad, pero, por otro lado, cuanto más nos quedamos con esa imposibilidad, más descubrimos que es posible después de todo

Cuando nos apegamos a recuerdos y pensamientos, nos estamos apegando a algo que es inasible. Si nos permitimos entrar en contacto con estos fantasmas y dejarlos pasar, podemos descubrir un espacio, un alto en el parloteo, un vislumbre del cielo abierto. Éste es nuestro derecho de nacimiento, la sabiduría con la que nacimos, el vasto despliegue de riqueza primordial, de apertura primordial, de sabiduría primordial.

LA MENTE DIVIDE


sábado, 8 de abril de 2017

EMPUJA LA VAQUITA


Un sabio maestro paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de conocer lugares y personas, y sobre las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas experiencias.

La casa era de madera y sus habitantes, una pareja y sus tres hijos, vestían ropas sucias y rasgadas, y estaban descalzos. El maestro se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia, y le dijo:

—En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir?

El hombre respondió calmadamente: —Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Parte de la leche la vendemos o la cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina, y con la restante elaboramos queso, cuajada y otros productos para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información y contempló el lugar por un momento, antes de despedirse y partir. A mitad de camino le ordenó a su fiel discípulo:

¡Busca la vaquita, llévala al precipicio y empújala!

El joven lo miró espantado y le replicó que ese animal era el medio de subsistencia de la familia. Como percibió el silencio absoluto del maestro, cumplió la orden: empujó a la vaquita al barranco, y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en su memoria.

BRAHMA


viernes, 7 de abril de 2017

MEDITACIÓN


Totalidad 
Silencio
Brahma 
Unidad última
Inteligencia

Se dice que Lao Tse dijo que el Cielo y el Infierno están separados por una diferen­cia de un pelo; y que, en la mente de quien me­dita, si surge aunque sea una pequeña diferen­cia, entonces el mundo entero se divide.

La meditación es no distinguir, no diferenciar. Simplemente miras y ves el todo sin dividirlo. No afirmas que esto es hermoso y aquello es feo; ni que esto es bueno y aquello es malo. No dices nada. Simplemente existes. No afirmas na­da, no estableces ninguna división. Allí está la no dualidad.

En la meditación te haces uno con el todo, pues en ella no puedes separarte del todo: to­das las divisiones han caído. Estás tan callado que no hay fronteras. Cada límite es una pertur­bación. Estás tan callado que no hay "yo" ni "tú". Estás tan callado que todas las fronteras se borran o desaparecen. Uno existe, la unidad existe. Esto es lo que los hindúes conocen co­mo Brahma (el uno, la unidad, la unidad última de la existencia).

EXPERIENCIAS DE VIDA


jueves, 6 de abril de 2017

EL MONJE Y EL PINO PIÑONERO


En el Oriente cristiano de los primeros siglos, los estilitas fueron esos anacoretas que establecieron sus celdas en lo alto de pórticos o de columnas en ruina. San Simeón el Antiguo (hacia 390-459) es el más célebre. La leyenda refiere que un monje zen imitó este modelo. Pero a falta de pórticos y columnas, o por gusto por la simplicidad, se instaló en la copa de un pino piñonero. Este árbol, que se encuentra habitualmente en las laderas rocosas y montañosas de la gran isla de Honshu18, es elegante, en forma de espiral, y su follaje de un hermoso verde oscuro toma en la cima una forma redondeada en forma de parasol. Esta singularidad permite en rigor una instalación precaria, si no agradable, que no está exenta de peligros. 

Los habitantes del lugar daban al monje llamado Dori el sobrenombre de «Maestro nido de pájaro». Un célebre poeta decidió hacerle una visita. Cuando llegó al pie del árbol, el monje estaba practicando Zazen, la «postura del despertar»: las piernas dobladas en forma de loto, la espalda derecha, los ojos medio cerrados, la mirada posada a unos dos metros delante de él, las manos en el regazo, con las palmas hacia arriba, la mano izquierda sobre la mano derecha19, con los pulgares formando una cúpula y tocándose ligeramente. La respiración igual, regular, apacible, los labios juntos sin estar apretados, la lengua apoyada en la bóveda del paladar, la atención fija en hara, ese punto situado unos cuatro centímetros por encima del ombligo. La mente, por último, penetrada de silencio. El silencio zen, que no es simple ausencia de ruido, sino que permite aprehender lo esencial, hace próximas y familiares la vida y la muerte, mezcla nuestra pequeña existencia con la Vida universal abre en nosotros la puerta secreta y el camino al Abs... (texto incompleto y no legible del libro donde se tomo).

***

El poeta sumergido en el mundo, lleno de esperanzas, de deseos, de miedos, de ruido, de fiebre y de vanagloria, interpeló al maestro zen: 

¡MALA COMUNICACIÓN!


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