Para ser flexible
• El coste del pensamiento inconformista es que las mentes rígidas te señalen y te sancionen por no acatar todas las reglas al pie de la letra. En la vida te enfrentas a dos resistencias: la resistencia a la influencia social (no seguir la corriente) y la resistencia al cambio (quedar apegado a lo viejo). Ésa es la tensión natural del que quiere transformarse.
• El pensamiento flexible lo resuelve a favor de un cambio inteligente y sopesado: «No todas las normas son aceptables». Por lo tanto, el cambio es una necesidad vital sin la cual entraremos inexorablemente en el museo de los prescindibles.
• ¿Qué necesitas?: Claridad conceptual (saber por qué no vas a aceptar tal o cual cosa, sopesar pros y contras, tener claros tus principios); y valentía (independencia del qué dirán, ser atrevido o atrevida, defender tu individualidad sin ser egoísta).









