Dios
Demostración
Existencia
Conozco a un hombre que escribió continuamente en contra de Dios, durante treinta años. Vino a verme y dijo:
-Me gustaría tener un debate contigo. Le respondí:
-No es posible, porque diré que sí a cualquier cosa que digas.
Exclamó:
-¿A cualquier cosa que yo diga? ¿Qué quieres decir? Me pasé treinta años tratando de demostrar que Dios no existe.
Le dije:
-Si Dios existe o no, es irrelevante. Pero ¿por qué has desperdiciado treinta años? ¿Ahora quién te los va a devolver? No hay Dios, así que ni siquiera puedes pedirle otra vida. Pero ¿por qué te preocupas? Es una obsesión. Estás neurótico. Si Dios no existe, simplemente deja de lado la idea y vive.
-No -respondió-. Tengo que demostrarlo para convencer a los demás.
-Pero, si Dios no existe, deja que los demás crean. ¿Por qué preocuparte tú?









