sábado, 23 de julio de 2016
viernes, 22 de julio de 2016
APELACIÓN A LA AUTORIDAD
La siguiente frase la he oído infinidad de veces: «¡Pero cómo se te ocurre dudar, si lo ha dicho el maestro!» Llámese «jefe», «dueño», «líder», «mayor accionista» o «gobernante», una de las claves defensivas de las mentes dogmáticas es recurrir al poder de la autoridad moral, política o religiosa para defender sus ideas.
En cierta ocasión, asistí por curiosidad a una sesión de un grupo que hacía regresiones por medio de hipnosis y cuyo fin era acceder a la sabiduría de un maestro ya fallecido. La médium, por decirlo de alguna manera, era la secretaria del líder, y a su vez era hipnotizada por él. Tras presenciar varios intentos de contacto con el supuesto médico en el plano astral, una señora, no muy convencida de lo que estaba observando, preguntó: «¿Cómo saben que el supuesto maestro ancestral no es un farsante o que la secretaria, de manera no consciente, está diciendo lo que el jefe espera que diga?» De inmediato, el ambiente adquirió un clima de profanación. La mujer que había hecho la pregunta insistió: «¿No hay posibilidad de que estén equivocados?» La respuesta de los organizadores no se dejó esperar: «¡Pero lo dijo el maestro desde la otra vida! ¿No alcanza a ver usted la importancia de esto?» La señora contestó con tranquilidad que no veía tal importancia. Entonces, la esposa del líder se paró y dijo en tono ceremonial: «No es posible que se trate de un farsante, porque nos habríamos dado cuenta... Además, si fuera una estafa nuestra vida dejaría de tener sentido, porque el maestro nos ha enseñado la misión...».
jueves, 21 de julio de 2016
LA «PERLA DE VIENTO»
Esta historia es ahora cosa del pasado. Hace muchísimos siglos, el rey de un minúsculo estado tenía un solo hijo. Ha-Xin era un príncipe hermoso y bien plantado, valiente, servicial y de carácter amable, pero tenía un grave defecto. Era lento, indolente, indeciso. Siempre era el último en las carreras, las justas, los torneos y las fiestas de la corte. Cuando el gran chambelán, el padre de la muchacha a la que amaba, organizaba todos los años el baile de la cosecha, dejaba que sus rivales se le adelantaran. Y la deliciosa Lin- Fang, de cabello negro de azabache, nuca de leche y ojos llenos de estrellas, danzaba toda la noche con otros.
Todo esto a la larga entristeció tanto a Ha-Xin que éste decidió ir a pedir ayuda al dios de la montaña. Partió a caballo y viajó largo tiempo. Pasó por mil peligros y atravesó noventa y ocho montañas. Finalmente llegó ante la montaña que hacía noventa y nueve. Sus laderas eran tan escarpadas que tuvo que bajar del caballo y trepar asiéndolo de la brida. Al llegar a la cumbre descubrió a una anciana que hilaba bajo un inmenso pino:
-¿Qué buscas, extranjero? -le preguntó la anciana.
-Vengo de muy lejos, honorable abuela -dijo con su cortesía habitual- para consultar al dios de la montaña y solicitar su ayuda.
miércoles, 20 de julio de 2016
martes, 19 de julio de 2016
MÚSICA
Esta existencia es una orquesta y debemos estar sintonizados con ella. Por eso es por lo que la música ejerce tanta atracción sobre la mente humana, sobre el corazón humano... porque a veces al escuchar música hermosa comienzas a entrar en esa armonía universal.
En particular con la música clásica, oriental u occidental. Al escuchar a Beethoven o a Mozart uno empieza a entrar en un mundo diferente; surge una gestalt totalmente distinta. Ya no estas en tu pensamiento... tu frecuencia de onda cambia. Esa gran música empieza a rodearte, empieza a tocar tu corazón, a crear un ritmo que has perdido.
Esa es la definición de música grande, que es capaz de aportarte una percepción de cómo puedes existir, totalmente, con el todo... incluso durante unos pocos momentos. Y desciende una gran paz y en el corazón anida un gran gozo.
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