El sentimiento de culpabilidad forma parte de la mente egoísta; no es nada espiritual. Las religiones han estado explotándolo, pero no tiene nada que ver con la espiritualidad. Simplemente dice que podrías haber hecho otra cosa. Es un sentimiento del ego; como si no fueras seres impotentes, como si estuviera en tus manos.
Nada está en tus manos. Ni tú mismo. Las cosas suceden; nada se hace. En cuanto entiendas esto, la culpa desaparecerá. A veces puedes llorar por algo, pero en lo más hondo sabes que tenía que suceder porque estas impotente, formas parte de una totalidad muy grande, en la que no eres más que un elemento diminuto. Es como cuando hay una hoja y un árbol y aparece un viento fuerte que separa la hoja del árbol. La hoja piensa mil y una cosas... que podría haber sido de esa manera y no de esta, que la separación se podría haber evitado. ¿Qué puede hacer? El viento era demasiado fuerte.
La culpabilidad no deja de brindarte la idea equivocada de que eres poderoso, capaz de hacer algo. La culpabilidad es la sombra del ego: no puedes cambiarlo y ahora te sientes culpable. Si lo analizas profundamente, verás que estabas impotente y que toda la experiencia te ayudará a ser menos egoístas.









