Estaba diciendo que no queremos ser felices. Queremos otras cosas. O más exactamente: No queremos ser incondicionalmente felices. Estoy dispuesto a ser feliz siempre y cuando tenga esto y lo otro. Pero esto realmente es decirle a nuestro amigo o a nuestro Dios o a cualquiera:
"Tu eres mi felicidad. Si no te tengo, me niego a ser feliz".
Es muy importante comprender eso. No podemos imaginarnos la felicidad sin esas condiciones. Es muy cierto. No podemos imaginarnos la felicidad sin ellas. Nos han enseñado a cifrar en ellas nuestra felicidad.
De manera que eso es lo primero que debemos hacéis si queremos despertar, que es lo mismo que decir:
Si queremos amar, si queremos ser libres, si queremos la alegría y la paz y la espiritualidad.
En ese sentido, la espiritualidad es lo más práctico que hay en el mundo.
Desafío a cualquiera a pensar en algo más práctico que la espiritualidad como la he definido. No como piedad, no como devoción, no como religión, no como adoración sino como espiritualidad -
¡Despertar! ¡despertar! veamos la angustia que hay en todas partes, veamos la soledad, veamos el temor, la confusión, el conflicto en el corazón de la gente, el conflicto interno, el conflicto externo.
Imagínense ustedes que alguien les muestra la manera de librarse de todo eso. imagínense ustedes que alguien les muestra la manera de detener ese tremendo gasto de energía, de salud, de emoción que es el resultado de esos conflictos y de esa confusión.
¿Les gustaría?









