La liberación de los niños es necesaria. Es la mayor necesidad del mundo, porque ninguna otra esclavitud es tan profunda, peligrosa y destructiva. Al niño no se le permite conocer su yo.
La sociedad crea un yo falso, que el niño es esto, es aquello, que se comporte de esta manera... La sociedad da ideales, ideas, y al poco tiempo el niño se acostumbra al hecho de que es cristiano, de que es un hombre y debe comportarse de una manera varonil, de que no debería llorar porque eso es de nenas. La niña comienza a comportarse de una manera femenina, aprende que no debería trepar a los árboles, que eso es masculino. Poco a poco van surgiendo más y más límites, más y más limites, y estos no dejan de estrecharse; entonces todo el mundo se siente asfixiado. Esta es la situación: todo el mundo se asfixia y en lo más hondo todo el mundo anhela ser libre. Pero ¿cómo serlo?









