Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo , y el valor de acusarte en el fracaso
para volver a empezar otra vez, corrigiéndote.
Nuca te quejes del ambiente o de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente
supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad
o la fortaleza de tu corazón.
Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfréntate con valor y
acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos, y la prueba que has
de ganar.
No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño.









