La neurosis aparece solo cuando no puedes aceptar el fracaso, de lo contrario no hay indicio de neurosis. Jamás aparece cuando uno triunfa.
Cuando las cosas marchan a la perfección, cuando uno está en la cima del mundo, ¿por qué habría de ser neurótico? El problema surge únicamente cuando de pronto descubres que ya no estas en la cumbre. Te hallas en una zanja, oscura y horrible, y las cosas ya no marchan bien. Es en ese momento cuando hace su aparición la neurosis. La misma energía que se convertía en ambición y que te impulsaba se vuelve en contra de ti en el fracaso, empieza a matarte, a destruirte. Y entonces surge la neurosis.
Si cada persona neurótica fuera a tener éxito, no habría neurosis en el mundo. Cuando Hitler tenía éxito, no estaba loco; nadie sospechó jamás que estuviera loco. Pero en el último momento, él mismo supo que estaba loco... se suicidó.









