Amor, valoración, normas y comunicación: sobre este trampolín el hijo salta a su vida para recorrer, primero, el camino de la autodependencia y luego, el camino del encuentro con los otros.
Piensen en sus casas... ¿Qué pilares estaban firmes? ¿Cuáles un poco flojos?.¿Cuáles faltaron?.
Y una vez saltado el trampolín, como hijo debo saber que mi vida depende ahora de mi, que soy responsable de lo que hago, que libero a mis padres de todo compromiso que no sea el afectivo, de toda obligación y de toda deuda que crea tener con ellos.



