En situaciones de pérdida afectiva, como por ejemplo la muerte de un familiar querido o la ruptura de una relación significativa, la naturaleza nos imprime una resignación obligatoria para que no malgastemos nuestra energía vital esperando un imposible.
Como si nos dijera: «¡Ya no insistas, se ha ido!». El duelo es la manera natural en que nos despojamos de toda esperanza para aceptar los hechos y hacer que el principio de realidad se imponga sobre el principio del placer. El duelo no elaborado, mal procesado o interrumpido tiene lugar cuando los sujetos se resisten a entrar en la sana desesperanza («Ya nada puede hacerse») y apelan a una especie de momificación psicológica de la persona ausente. La famosa película Psicosis, de Alfred Hitchcock, es una muestra dramática y terrorífica de una pérdida no resuelta por parte de un joven psicológicamente enfermo (Norman Bates) ante la muerte de su madre.





