Cuando yo estaba en el colegio secundario, mi papá me decía:
“Si vos estudiás una carrera, si vos sos trabajador, si sos honesto, si no sos vago, si no estafás a la gente, si sos consecuente, yo no te puedo asegurar que vas a ser rico, pero vas a poder darle de comer a tu familia, vas a tener una casa, vas a tener un auto, vas a poder irte de vacaciones y vas a poder educar a tus hijos y casarlos para que ellos estén bien”.
Cuando mi papá me lo decía, eso era verdad. No era conocimiento académico, era conocimiento de vida, él lo había aprendido así y era cierto. Si hoy le dijera eso a mi hijo, le estaría mintiendo. Porque yo no puedo asegurarle que si estudia una carrera y es un trabajador honesto, va a poder comer todos los días. Y el lo sabe.





