¿Por qué nos precipitamos a una nueva relación?
Tres causas: necesidad de ser amados, baja tolerancia al dolor afectivo o revanchismo.
Algunos no soportan el dolor porque químicamente no son capaces y otros simplemente han vivido rodeados de un exceso de mimos y se desesperan ante el primer atisbo de malestar. Las cobardías también pueden ser no generalizadas y localizarse en eventos o situaciones muy idiosincrásicas. Por ejemplo, ciertos individuos aguantan estoicamente las embestidas de la vida, como si fueran fieros guerreros, pero cuando se trata del amor y sus dolencias se vuelven especialmente enclenques y melindrosos.







