domingo, 25 de agosto de 2013

ACCEDE AL PODER DEL AHORA


Las dimensiones intemporales están acompañadas por otro tipo de conocimiento, un conocimiento que no «mata» el espíritu que habita en cada criatura y en cada cosa. Un conocimiento que no destruye la sacralidad y el misterio de la vida, sino que muestra un profundo amor y reverencia por todo lo que es. Un conocimiento del que la mente no sabe nada.

ROMPE LA VIEJA ESTRUCTURA de resistencia al momento presente, de negación del presente. Convierte en práctica el hecho de retirar la atención que prestas al pasado y al futuro cuando no sean necesarios. Sal de la dimensión temporal lo más posible en tu vida cotidiana.

Si te resulta difícil entrar directamente en el ahora, comienza observando tu habitual tendencia mental a escapar de él. Observarás que el futuro suele imaginarse como mejor o peor que el presente. Si el futuro imaginario es mejor, te da esperanza o expectativas placenteras. Si es peor, crea ansiedad. Ambas son ilusorias.

La autoobservación permite la entrada automática de más presencia en tu vida. En el momento de darte cuenta de que no estás presente, estás presente. En cuanto eres capaz de observar tu mente, ya no estás atrapado en ella. Ha entrado en juego otro factor que no es mental: la presencia del testigo.

Mantente presente como observador de tu mente, de tus pensamientos y emociones, así como de tus reacciones a las diversas situaciones. Interésate al menos tanto por tus reacciones como por la situación o persona que te hace reaccionar.

Nota también cuántas veces tu atención se va al pasado o al futuro. No juzgues ni analices lo que observas.

Contempla el pensamiento, siente la emoción, observa la reacción. No las conviertas en un problema personal.

Entonces sentirás algo más poderoso que cualquiera de las cosas observadas: la presencia misma, serena y observante, que está detrás de tus contenidos mentales; el observador silencioso.

Se necesita una intensa presencia cuando ciertas situaciones provocan una reacción muy cargada de emoción, como cuando tu autoimagen se ve amenazada, cuando te topas con un desafío existencial que te da miedo, cuando las cosas «van mal» o surge un complejo emocional del pasado. En todos estos casos, tiendes a volverte «inconsciente». La reacción o la emoción se apodera de ti: te «conviertes» en ella. Eres el actor que la representa. Te justificas, acusas al otro, atacas, te defiendes..., pero no eres tú: es una pauta reactiva, es la mente en su modalidad habitual de supervivencia.

La identificación con la mente da a ésta más energía; la observación de la mente le quita fuerzas. La identificación con la mente crea más tiempo; la observación de la mente te abre a las dimensiones intemporales. La energía retirada de la mente se convierte en presencia. Si puedes sentir lo que significa estar presente, resulta mucho más fácil elegir salir de la dimensión temporal —cuando no necesitas el tiempo por motivos prácticos— y entrar profundamente en el ahora.

Esto no reduce tu capacidad de usar el tiempo —pasado o futuro— cuando tienes que referirte a él por alguna causa concreta. Tampoco reduce tu capacidad de usar tu mente; de hecho, la aumenta.

Cuando utilices la mente, ésta será más aguda, estará más enfocada.
El principal foco de atención de la persona iluminada está siempre en el ahora, aunque sigue manteniendo una conciencia periférica del tiempo. En otras palabras: continúa usando el tiempo del reloj, pero es libre del tiempo psicológico

Del libro:

PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA
Enseñanzas, Meditaciones y Ejercicios Esenciales
Eckhart Tolle

HIBERNACIÓN


A veces eres frío, a veces no. Pero no crees un problema de ello. Cuando te sientas de ese modo, sed consecuente, y no te sientas culpable por ello.

No hay necesidad de ser cálidos las veinticuatro horas. Eso sería agotador. Uno también necesita descansar. 

Cuando eres frío, la energía se mueve hacia dentro; cuando eres cálido, la energía va hacia fuera. Por supuesto que otras personas querrían que siempre fueras cálido, porque solo en ese caso tu energía se mueve hacia ellas. Cuando eres fríos, tu energía no se mueve hacia ellas, de modo que se sienten ofendidas. No se sienten bien, de manera que te dirán que eres reservado. Pero eres tú quien lo decide. 

En esos momentos hibernas, te retraes al interior de tu ser. Son los momentos de meditación. Así que esta es mi sugerencia: cuando te sientas reservado, cierra las puertas de las relaciones y aléjate de la gente. Cuando te sientas reservado, ve a casa a meditar. Ese es el momento adecuado para hacerlo. Con la energía moviéndose hacia el interior, puedes ir sobre ella hasta el núcleo de tu ser. Te aportará interioridad, y muy fácilmente. No habrá lucha. Simplemente puedes seguir la corriente. Y cuando te sientas más cálido, muévete hacia el exterior. Olvídate de la meditación. Se cariñoso. Utiliza ambas cosas y que no te preocupe.

Del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 168

sábado, 24 de agosto de 2013

EL DIOS DE LA IGLESIA... EL DEL TEMPLO


UN ESPECTÁCULO HERMOSO


LA FUERZA DE LOS GOBERNANTES


PARTICIPACIÓN


Hay cosas que solo puedes conocer si participas.

Desde el exterior solo se conocen cosas superficiales. ;Qué le sucede a la persona interior? Alguien llora y las lágrimas fluyen... Puedes observar, pero será muy superficial. ¿Qué sucede con su corazón, ¿Por qué llora? E incluso es difícil interpretarlo... porque puede llorar de desdicha, de tristeza, de ira, de felicidad, de gratitud. 

Y las lágrimas son simplemente lágrimas. No existe forma de analizar químicamente una lágrima y averiguar qué la provoca -si es de gratitud, de un estado de felicidad extasiada o de desdicha-, porque todas las lágrimas son iguales. Químicamente no difieren, y son iguales cuando caen por las mejillas. 

De modo que resulta casi imposible, en lo que concierne a los reinos más profundos, alcanzar alguna deducción desde el exterior. El hombre no puede ser observado. Solo se pueden observar las cosas. Por eso la ciencia sigue fracasando con el hombre. 

Puedes saber desde el interior. Eso significa que tienes que conocer esas lágrimas por ti mismo, de lo contrario jamás sabras. Se puede aprender mucho a través de la observación, y es bueno que lo hagas, muy bueno. Pero eso no es nada comparado con lo que se consigue a través de la participación.

Del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 167

viernes, 23 de agosto de 2013

PARA SER ESPIRITUAL


Si nunca has sido realmente ateo, no podrás ser espiritual; es imposible

"He llegado a la conclusión de que si nunca has sido terrenal, nunca has sido llano, nunca has sido verdaderamente materialista, absolutamente prosaico, si nunca has sido realmente ateo, no podrás ser espiritual; es imposible. El materialismo tiene que ser la base; tus cimientos deben tener los pies en la tierra. Y sobre ellos podrás construir el templo, el altar de la espiritualidad.

Primero deberías ser Charvaka, Epicúreo, Zorba el griego; sólo así podrás llegar a ser Gautama Buda, Jesucristo, Bahauddin, Nanak o Kabir. Si no hay unos cimientos, tu espiritualidad será falsa; serán meras palabras...

Primero hay que aceptar el cuerpo, y no sólo aceptarlo, sino respetarlo también. Si no has explorado tu cuerpo, no podrás explorar tu alma... Empieza por la periferia para ir adentrándote en el centro.

En el mundo hay millones de personas que viven de las palabras --repitiendo la Biblia, el Corán, la Gita, el Dhammapada--; son como loros, repiten mecánicamente, pero no saben nada. El conocimiento necesita enraizarse en la tierra, al igual que un árbol. Las ramas subirán hacia el cielo, intentando llegar a las estrellas. Pero las raíces, al mismo tiempo, van profundizando en la tierra. Recuerda que hay un equilibrio: cuanto más crece el árbol, más profundas son sus raíces; está en completo equilibrio. No encontrarás un árbol grande con las raíces pequeñas porque no se mantendría de pie...

Lo fundamental es desarrollar las raíces. Pero éstas no pueden desarrollarse en el cielo. Tienen que crecer en la tierra, en el cuerpo, en la materia. Y así las ramas podrán subir al cielo, al mundo de lo espiritual. Así podrás alcanzar la divinidad...

Podemos crear un ser humano completo, multidimensional, inmensamente rico y arraigado en la tierra, que aún así anhela alcanzar las estrellas".

Osho,
Ven otra vez, ven. Celebrando la alegría de la vida
Tomado del blog: Osho Maestro

INVASORES


FORTALEZA



Uno puede apegarse demasiado a un refugio, a una protección, pero eso no te brindará fortaleza. Esta siempre llega cuando te enfrentas a situaciones duras, contrarias, que te distraen.

En la Antigüedad la gente solía irse a los monasterios, al Himalaya, a cuevas remotas, donde alcanzaba una cierta paz. Pero esa paz era barata, porque siempre que regresaba a las praderas, al mundo, dicha paz de inmediato se hacía añicos. Era demasiado frágil y la gente le tomaba miedo al mundo. De modo que se trata de una especie de escapatoria, no de desarrollo. 

En lo que insisto es en aprender a estar solos, pero jamás te aferres demasiado a tu soledad, para que no pierdas la capacidad de relacionarte con otros. Aprende a meditar, pero no te vayas a un extremo. De modo que seas incapaz de amar. Esta en silencio, en paz, quieto, pero no te obsesiones con ello, de lo contrario no podrás enfrentarte al mundo, al mercado. 

Es fácil permanecer en silencio cuando se está solo. Cuesta guardar silencio cuando se está con gente, pero hay que encarar esa dificultad. Una vez que estés en silencio con otras personas, lo habrás conseguido; entonces ya nada puede destruirlo.

Del libro:
DÍA A DÍA
Osho
Día 166

jueves, 22 de agosto de 2013

DEPRESIÓN Y PAREJA


Estamos deprimidos si sólo queremos estar tirados en el sofá, dormir y no hacer nada. En la depresión imitamos a la muerte: nos alejamos de nuestra pareja y en soledad aquietamos el cuerpo en la oscuridad.

Uno de los orígenes de la depresión viene de nuestra gestación, de ser hijos no deseados. Cuando no se nos permite descargar la ira hacia nuestros padres, la familia, la descargamos hacia nosotros mismos. Tampoco podemos estudiar nuestra familia sin analizar la sociedad en que ella está sumergida. Como afirma Alejandro Jodorowsky tras cada depresión se encuentran un mito olvidado que está en la base de todo, de la religión desde luego, pero también de la sociedad.

Ante la depresión ¡actúa!

1.-Aprende a expresar la ira hacia el exterior, no la retengas.

2.-Encuentra espacios personales para tu autosatisfacción.

3.-Deja de acusar a los acontecimientos externos y toma consciencia de lo que te sucede. Trata de aceptar y experimentar aquello que la vida te pone delante.

4.- Recuerda que todo tiene un final, incluso la propia depresión.

5.-Reconcíliate con la muerte del cuerpo, para empezar a vivir.
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