lunes, 22 de abril de 2013

JUEGO Y ESPONTANEIDAD


1. Juego y espontaneidad. Los adultos perdemos la magia del juego y nos enconchamos. Racionalizamos tanto que nos constipamos. D´Annunzio, el gran escritor italiano, decía: “¿Quién ha dicho que la vida es un sueño? La vida es un juego”.

  • Empieza por alguna travesura que no sea peligrosa. Entra a una biblioteca y, en el más sesudo de los silencios, estornuda con la fuerza de un huracán. También puedes gritar a todo pulmón ante un supuesto ratón imaginario que no has visto sino tú. No olvides registrar y guardar en tu memoria (si la fotografías, mejor) la cara de la bibliotecóloga. Si algún día quieres recordar tu irrespetuosa juventud, sal a tocar timbres y escóndete. Cuando la gente se asome, hazlo tú también. Con cara de adulto avinagrado, puedes preguntar: “ ¿Qué pasó?”, y luego agregar: “Estos niños, por Dios…¡ Vamos a tener que ponerle remedio!” El crimen perfecto. Piensa: ¿quién podría imaginarse que la doctora o el doctor salieron a hurtadillas a tocar timbres?
  • Recurre al método del absurdo. Ionesco, el padre del teatro del absurdo, decía: “Tomad un círculo, acariciadlo, ¡se volverá vicioso!” Lo inaudito tiene su encanto. Lo descabellado genera cosquilleo, mariposas, y una risita nerviosa encantadora. Siéntate a la hora pico en un centro comercial concurrido y comienza, como quien no quiere, a ladrarle respetuosamente a la gente que pase. Puedes ensayar distintos tipos de ladrido: aristocráticos, coléricos, hoscos o histéricos. Otra variación es mostrar los dientes y gruñir de manera intermitente. Te sorprenderá la reacción de la gente. Habrá algunos que queden petrificados, otros se ofenderán ante tus inofensivos “guau” “guau” (éstos son los más amargados), un grupo selecto contestará tus ladridos (hasta es posible que inicies un diálogo canino) y no faltarán los agresivos (humanos que muerden). En este último caso, te recomiendo correr rápidamente, y si mientras lo haces chillas como perrito, mejor.
  • Despreocúpate del qué dirán y de la adecuación social. El peor obstáculo para la espontaneidad es estar pendiente de la normatividad y de la opinión de los charlatanes. No estoy diciendo que debas ofender a nadie, sino que de vez en cuando es bueno mandar el “super yo” a dormir. Las mejores cosas de la vida ocurren bajo los efectos de la emotividad y el deseo. Si te da ganas de abrazar a tu mejor enemigo o darle un beso en la calva al decano de tu universidad, hazlo (si lo haces con cariño es probable que no pierdas el puesto). Si quieres exclamar a los cuatro vientos que estás enamorado, te recomiendo sentarte en el parque principal de tu ciudad, montar un cartel con tu poesía favorita, invitar a los medios de comunicación y decirle al país entero que la amas descaradamente. No le tangas miedo al rechazo, de todas maneras va a ocurrir. ¿No has notado que hay personas que cuando ríen parece que estuvieran llorando? Por todos los medios intentan ocultar y disimular la carcajada, como si se tratara de un eructo. Seguir las normas racionales está bien, pero ser esclavo de todas ellas indiscriminadamente es asfixiante. Piensa en las brujas de Salem. Yo sé que en tu interior, cuando ves un aviso de “Prohibido pisar el césped”, un diablillo te empuja a apoyar el pie. Yo sé que cuando nadie te mira, le coqueteas descaradamente al atractivo e insinuante pedazo de pasto. Repito: si no es dañino ni para ti ni para nadie, puedes hacer lo que quieras. Incluso ser feliz.

Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso

DUDA Y NEGATIVIDAD

La duda significa que no tienes ninguna postura; estas listo para preguntar con una mente abierta. La duda es el mejor punto por donde comenzar.

La duda no está mal. La negatividad es algo totalmente diferente. Esta significa que ya has adoptado una postura... en contra. La duda significa que no tienes ninguna postura; estas listos para preguntar con mente abierta. La duda es el mejor punto por donde comenzar. La duda simplemente significa una búsqueda, una pregunta; la negatividad significa que ya tienes un prejuicio. Ya has decidido. Ahora lo único que tienes que hacer es, de algún modo, demostrar que tu prejuicio es correcto, así puedes elegir entre cualquier cosa que yo diga y demostrar que tu prejuicio es correcto. La duda es inmensamente espiritual. La negatividad es algo enfermo.

Del libro
DÍA DÍA
Osho
Día 125

DUDAR





domingo, 21 de abril de 2013

ESTANCAMIENTOS TRANSGENERACIONALES


Las repeticiones transgeneracionales tienen la finalidad de reparar la memoria a través de un miembro del clan.

“Todo sucede como si los acontecimientos dolorosos, mal vividos o injustos en una generación anterior, volvieran a pasar entre los descendientes con el fin de encontrar una reparación, justicia y aceptación, como si uno de los miembros de la familia hubiese sido escogido para solucionar los asuntos inconclusos de uno de los ancestros. En ocasiones, el miembro no es necesariamente designado por la familia, pero por «amor familiar» carga inconscientemente con el peso del problema y busca el mismo objetivo que su antepasado.”

Gabrielle Ricq-Chappuis
Leído en el blog de: Plano Creativo

SIN LUCHAR


Lo que hace que el planteamiento de maitri sea tan diferente es que no estamos tratando de resolver ningún problema. No estamos luchando por hacer que el dolor desaparezca o por ser mejores personas. De hecho, estamos renunciando completamente a controlar nuestra situación y dejamos que los conceptos e ideas se caigan hechos pedazos.

Este proceso empieza cuando nos damos cuenta de que lo que estamos haciendo no es el principio ni el fin, sino que es el mismo tipo de experiencia humana normal que le ha estado ocurriendo a la gente corriente desde el principio de los tiempos. Los pensamientos, emociones, estados de ánimo y recuerdos vienen y van, y el ahora básico está siempre aquí.

Nunca es demasiado tarde para observar nuestra mente. Siempre podemos sentarnos y dejar espacio para que surja cualquier cosa, lo que desee surgir. Algunas veces tenemos una experiencia de nosotros mismos que nos conmociona; otras veces tratamos de huir; otras, la experiencia de nosotros mismos nos sorprende; a menudo nos dejamos llevar. Sin juicio, sin ceder a los gustos y disgustos, siempre podemos animarnos a estar en el aquí y ahora
una, y otra, y otra vez más.


Del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron

sábado, 20 de abril de 2013

EL PRESENTE A VECES ES INACEPTABLE


El momento presente a veces es inaceptable, desagradable u horrible. 

Eckhart Tolle: Es como es. Observe cómo la mente lo etiqueta y cómo este proceso de etiquetado, este continuo permanecer en el juicio, crea dolor e infelicidad.

CINCO PERMISOS


Tengo que poder darme cuenta que hay un adulto en mí que tiene que hacerse cargo de ese niño en mí.

Después de poder depender de mí, después de saber que me tengo que hacer cargo de mis aspectos dependientes, recién entonces buscar al otro.
Para poder ayudarte, pedirte, ofrecerte, para poder darte lo que tengo para darte y poder recibir lo que vos tengas para darme, primero voy a tener que conquistar este lugar, el lugar de la autodependencia.

Y ya que dependo de mí, voy a tener que concederme a mí mismo algunos permisos si quiero ser una persona. Y digo concederme a mí mismo y digo que te concedas a vos mismo y digo que cada uno haga lo propio; porque no hablamos del señor que cometió un error y está preso, de la pobre mujer descerebrada que está en una cama del hospital ni del hombre que agoniza víctima de una enfermedad terminal... Hablamos, en verdad, de nosotros. De los permisos que Virginia Satir llamaba “inherentes a ser persona”.

Cualquiera que no ostente alguno de estos cinco permisos no es una persona.
Y uno se pregunta, ¿qué es, si no es una persona?...
Será, con toda seguridad, un ser humano, tal vez también un individuo, pero... una persona NO.

Porque, como dije anteriormente, ser persona es mucho más.
  1. / Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.
  2. / Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.
  3. / Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
  4. / Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.
  5. / Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.
Estos cinco permisos esenciales condicionan nuestro ser persona. Y ser persona es el único camino para volverse autodependiente.

Porque estos permisos me permiten finalmente ser auténticamente quien soy.

Del libro:
El Camino de la Auto-Dependencia
 

Jorge Bucay
 

viernes, 19 de abril de 2013

LA FE ES UNA CONFIANZA MUERTA


FE Y CONFIANZA

La fe es una confianza muerta. De hecho, no confías  pero sigues creyendo, eso es la fe. Pero la confianza es algo vivo. Es como el amor.

Todas las fes han perdido lo que llamas oración, lo que llamas meditación. Han olvidado todo el lenguaje del éxtasis. Todas se han vuelto intelectuales: credos, dogmas, sistemas. Hay muchas palabras, pero falta el significado, la importancia está perdida. Y eso es natural. No me quejo de eso. Así ha de ser. 

Cuando un Jesús está vivo, la religión camina sobre la Tierra, y aquellos pocos lo bastante afortunados como para reconocerlo viven el impacto de una religión viva. Si eres lo bastante afortunado como para reconocerlo y caminar unos pasos con Jesús, quedaras transformado. No es que te conviertas en cristiano -eso es superficial-, pero algo de Cristo entra en ti. Algo sucede entre tú y Cristo. Te vuelves orador. Tienes ojos distintos con los que ver, un corazón distinto que palpita. Todo sigue igual, pero tu cambias.

Los árboles son verdes, pero ahora de un modo diferente. El paisaje ha cobrado vida. Casi puedes tocar la vida que te rodea. Pero cuando Jesús desaparece, lo que sea que haya dicho queda formulado, sistematizado. Entonces la gente se vuelve cristiana intelectualmente, pero el Dios vivo va no está allí. 

La fe es una confianza muerta. De hecho, no confías  pero sigues creyendo, eso es la fe. Pero la confianza es algo vivo. Es como el amor.

Del libro
DÍA DÍA
Osho
Día 124

LA PEOR PERSONA DEL MUNDO


RECIBO MUCHAS CARTAS de la «peor persona del mundo».

A veces son de una persona que envejece y siente que ha perdido su vida. Otras veces se trata de una adolescente suicida que está pidiendo ayuda. Las personas me lo pasan así de mal pueden tener cualquier edad, forma o color, y lo que todas ellas tienen en común es que no sienten amor compasivo por sí mismas.

Recientemente me encontraba hablando con un hombre que conozco desde hace mucho tiempo. Siempre le había considerado una persona tímida y de buen corazón que dedicaba más tiempo que la mayoría a ayudar a los demás. Aquel día se sentía desalentado y sentía que no había esperanza para él. Tratando de tomarle un poco el pelo le pregunté: «Bueno, ¿no crees que en algún lugar de este planeta debe de haber alguien peor que tú?»

Respondió con una sinceridad desgarradora: «No. Si quieres saber lo que siento realmente es que no hay nadie tan malo como yo.»

Este encuentro me hizo pensar en una viñeta de Gary Larson que vi una vez. Dos mujeres están observando por la mirilla detrás de una puerta cerrada al monstruo que está al otro lado. Una de las señoras dice: 

«Cálmate, Edna. Sí que es un insecto gigantesco y apestoso, pero puede que sea un insecto gigantesco y apestoso que necesite ayuda.»

En el caso de muchos de nosotros, los que peor nos lo hacemos pasar somos nosotros mismos. Sin embargo, nunca es demasiado pronto o demasiado tarde para practicar el amor compasivo. Es como si tuviéramos una enfermedad terminal pero aún fuéramos a vivir cierto tiempo. Como no sabemos cuánto tiempo nos queda, empezamos a pensar que estaría bien reconciliarnos con nosotros mismos y con los demás en las horas, meses o años que nos queden. 

Se dice que no podemos alcanzar la iluminación, por no hablar de sentirnos felices y alegres, sin ver quiénes somos y lo que hacemos, sin darnos cuenta de nuestros patrones y hábitos. A esto se le llama maitri, a desarrollar la amistad incondicional y el amor compasivo hacia nosotros mismos. 

La gente suele confundir este proceso con la construcción o la mejora de uno mismo. Podemos estar tan pillados en ser buenos con nosotros mismos que no prestemos ninguna atención al impacto que ejercemos en los demás. Podemos pensar erróneamente que maitri es una forma de encontrar una felicidad duradera; como suelen prometer seductoramente los anuncios publicitarios, con maitri podríamos sentirnos bien durante el resto de nuestra vida. Maitri tampoco es darnos una palmada en la espalda y decirnos, «eres el mejor”, o «no te preocupes, cariño, que todo se va a resolver». Más bien es un proceso que expone el autoengaño tan cuidadosa y compasivamente que ya no hay máscara que nos pueda ocultar.

Del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...