jueves, 18 de abril de 2013

EL AMOR ES CIEGO..



MEDITACIÓN 8 
"He venido a este mundo para un juicio: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos". 
(Jn 9,39) 

Se dice que el amor es ciego. Pero ¿lo es de veras? De hecho, nada hay en el mundo tan clarividente como el amor. Lo que es ciego no es el amor, sino el apego: ese estado de obcecación que proviene de la falsa creencia de que algo o alguien es del todo necesario para ser feliz. ¿Tienes algún apego de esa clase? ¿Hay cosas o personas sin las que, equivocadamente, creas que no puedes ser feliz? Haz una lista de ellas ahora mismo, antes de que pasemos a ver de qué manera exactamente te ciegan. 

Imagínate a un político que está convencido de que no puede ser feliz si no alcanza el poder: la búsqueda del poder va a endurecer su sensibilidad para el resto de su vida. Apenas tiene tiempo para dedicarlo a su familia y sus amigos. De pronto, ve a todos los seres humanos -y reacciona ante ellos- en función de la ayuda o amenaza que pueden suponer para su ambición. Y los que no suponen ninguna de las dos cosas ni siquiera existen para él. Si, además de esta ansia de poder, está apegado a otras cosas, como el sexo o el dinero, el pobre hombre será tan selectivo en sus percepciones que casi puede afirmarse que está ciego. esto es algo que ve todo el mundo, excepto él mismo. Y es también lo que conduce al rechazo del Mesías, al rechazo de la verdad, la belleza, y la bondad, porque uno se ha hecho ciego para percibirlas. 

Imagínate ahora a ti mismo escuchando una orquesta cuyos timbales suenan tan fuerte que hacen que no se oiga nada más. Naturalmente, para disfrutar de una sinfonía tienes que poder oír cada uno de los instrumentos. Del mismo modo, para vivir en ese estado que llamamos "amor" tienes que ser sensible a la belleza y al carácter único de cada una de las cosas y personas que te rodean. difícilmente podrás decir que amas aquello que ni siquiera ves; y si únicamente ves a unos cuantos seres, pero excluyes a los otros, eso no es amor ni nada que se le parezca, porque el amor no excluye absolutamente a nadie, sino que abraza la vida entera: el amor escucha la sinfonía como un todo, y no únicamente tal o cual instrumento. 

Detente ahora por unos instantes y observa cómo tus apegos -al igual que el apego del político al poder, o el del hombre de negocios al dinero- te impiden apreciar debidamente la sinfonía de la vida. O tal vez prefieras verlo de esta otra manera: existe una enorme cantidad de información que, procedente del mundo que te rodea, afluye hacia ti a través de los sentidos, los tejidos y los diversos órganos de tu cuerpo; pero tan sólo una pequeña parte de esa información consigue llegar a tu mente consciente. Es algo parecido a lo que ocurre con la inmensa cantidad de "feed-back" que se envía al Presidente de una nación: Sólo una mínima parte de la misma llega hasta él, porque alguien en su entorno se encarga de filtrar y de tamizar dicha información. ¿Quién decide, pues, lo que finalmente, de entre todo el materia que te llega del mundo circundante, se abre camino hasta tu mente consciente? Hay tres filtros que actúan de manera determinante: tus apegos, tus creencias y tus miedos. 

En primer lugar, tus apegos: inevitablemente, siempre prestarás atención a lo que favorece o pone en peligro dichos apegos, y fingirás no ver lo demás. Lo demás no te interesará más de cuanto pueda interesarle al avaro hombre de negocios cualquier cosa que no suponga hacer dinero. En segundo lugar, tus creencias: piensa por un momento en el individuo fanático que tan sólo se fija en aquello que confirma lo que él cree y apenas percibe cuanto pueda ponerlo en entredicho, y comprenderás lo que tus creencias suponen para ti. Finalmente tus miedos: si supieras que ibas a ser ejecutado dentro de una semana, tu mente se centraría exclusivamente en ello y no podrías pensar en otra cosa. Esto es lo que hacen los miedos: fijar tu atención en determinadas cosas, excluyendo todas las demás. Piensa equivocadamente que tus miedos te protegen, que tus creencias te han hecho ser lo que eres y que tus apegos hacen de tu vida algo apasionante y firme. Y no ves, sin embargo, que todo ello constituye una especie de pantalla o filtro entre ti y la sinfonía de la vida.

PAZ


Siempre que lo recuerdes, relájate profundamente y siéntete en paz tantas veces al día como te sea posible. Cuanto más lo hagas, mejor. Pasados unos pocos días, sentirás, sin hacer nada por tu parte, que la paz ha quedado establecida. Te sigue como una sombra.

Hay muchos niveles de paz. Hay uno que puedes producir solo con sentirlo, solo con proporcionar una profunda sugestión de que estas en paz; esa es la primera capa. La segunda capa es aquella de la que cobras conciencia de repente. No la creas tu. Pero la segunda acontece solo si está ahí la primera; de lo contrario, nunca sucede. 

La segunda es la verdadera, pero la primera ayuda a crear el camino para que llegue. La paz llega... pero antes, como un requisito previo, debes crear una paz mental a tu alrededor. La primera paz será mental. Será más como una autohipnosis; la creas tu. Entonces, de repente, un día verás que la segunda paz ha emergido. No tiene nada que ver con un acto tuyo o contigo. De hecho, es más profunda que tu. Surge de la misma fuente de tu ser, del ser no identificado ni dividido, del ser desconocido. 

Nos conocemos solo superficialmente. Un lugar pequeño es identificado como tuyo. Una pequeña ola es nombrada, etiquetada, como tu. Y dentro de esa ola, en lo más hondo, está el gran océano. 

Así que sin importar lo que hagas, recuerda siempre crear una paz alrededor. Y este no es el objetivo; es simplemente el medio. Una vez que hayas creado la paz, algo del más allá lo llenará. No será nada surgido de tu esfuerzo. Una vez que llegue, puedes desprenderte del método autohipnótico; ya no te hace falta.

Del libro
DÍA DÍA
Osho
Día 123

miércoles, 17 de abril de 2013

ENTRE EL PLACER Y EL DOLOR


El único estado en el que uno puede transformarse en un morador permanente es el espacio que no está ni aquí ni allá.

Hay una cualidad de silencio y calma... tranquilidad. Desde luego, al comienzo parece muy insípida porque no hay ni dolor ni placer. Pero todo dolor y todo placer es simple excitación. A la excitación que te gusta la llamas placer. A la que no te gusta la llamas dolor. A veces sucede que puede empezar a gustarte una cierta excitación que se transforma en placer, y puede empezar a gustarte otra excitación que puede convertirse en dolor. De modo que la misma experiencia puede volverse dolor o placer; depende de lo que te guste o desagrade. 

Relájate en el espacio entre el placer y el dolor. Es el estado más natural de relajación. En cuanto empiezas a estar en él, a sentirlo, aprenderás su sabor. A eso lo llamo el sabor del Tao. 

Es como el vino. Al principio será muy amargo. Uno ha de aprender. Y es el vino más profundo que hay, la mayor bebida alcohólica de silencio, tranquilidad. Uno se embriaga con ella. Poco a poco entenderás su sabor. Al comienzo carece de sabor porque tienes la lengua demasiado llena de dolor y placer.

Del libro
DÍA DÍA
Osho
Día 122

RELAJACIÓN




martes, 16 de abril de 2013

OSCURIDAD


Que nunca te molesten los negativos. Enciende la vela, y la oscuridad desaparecerá por sí misma.

No intentes luchar con la oscuridad. No hay manera de hacerlo, porque no existe... ¿cómo puedes luchar contra la oscuridad? Simplemente con encender una vela, desaparece. Así que olvídate de ella, olvídate del temor. Olvida todas esas cosas negativas que por lo general acosan a la mente humana. Simplemente enciende una vela de entusiasmo. 

Lo primero que debes hacer por la mañana es levantarte con gran entusiasmo, con la decisión de que hoy vas a vivir de verdad con gran deleite... y entonces empieza a vivir con gran deleite. Toma el desayuno, pero hazlo como si estuvieras ingiriendo a Dios. Se convierte en un sacramento. Toma un baño, pero Dios está dentro de ti; le estas dando un baño a Dios. Entonces y tu pequeño cuarto de baño se convierte en un templo y el agua que te ducha es un bautismo.

Levántate cada mañana con gran decisión, con certidumbre, con claridad, con una promesa a ti mismos de que hoy va a ser un día tremendamente hermoso y de que vas a vivirlo tremendamente. Y cada noche cuando te vayas a la cama, recuerda otra vez cuántas cosas hermosas te han sucedido durante el día. El hecho de recordarlas les ayuda a que regresen al día siguiente. Simplemente recuerda y luego quédate dormido recordando los momentos hermosos que sucedieron hoy. tus sueños serán más hermosos. Tendrán tu entusiasmo, y empezaras a vivir en los sueños también con una nueva energía. Haz que cada momento sea sagrado.

Del libro
DÍA DÍA
Osho
Día 121

PRINCIPIO DE EXPLORACIÓN


¿Por qué el principio de la exploración genera inmunidad al apego afectivo?

Porque la exploración produce esquemas anti-apego y promueve maneras más sanas de relacionarse afectivamente, al menos en cuantas áreas básicas:

a. Las personas atrevidas y arriesgadas generan más tolerancia al dolor y a la frustración; es decir, se ataca el esquema de inmadurez emocional.

b. Una actitud orientada a la audacia y al experimentalismo responsable asegura el descubrimiento de nuevas fuentes de distracción, disfrute, interés y diversión. El placer se dispersa, se riega y desaparece la tendencia a concentrar todo en un solo punto (por ejemplo, la pareja). El ambiente motivacional crece, y se amplía considerablemente.

c. Explorar hace que la mente se abra, se flexibilice y disminuya la resistencia al cambio. El miedo a lo desconocido se va reemplazando por la ansiedad simpática de la sorpresa, la novedad y el asombro. Un susto agradable que no impide tomar decisiones.

d. Se pierde el culto a la autoridad, lo cual no implica anarquismo. Simplemente, al curiosear en la naturaleza, las ciencias, la religión, la filosofía y en la vida misma, se aprende que nadie tiene la última palabra. Ya no se traga entero, y someterse no es tan fácil. Aparece un escepticismo sano y la interesante costumbre de preguntarse por qué.

Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso

lunes, 15 de abril de 2013

SACÚDELA


Algunos individuos sienten celos de que su pareja disfrute sin estar ellos presentes. Ridículo. Por ejemplo, para los típicos hombres machistas es inconcebible que su esposa o novia tengan otras fuentes de gozo distintas a ellos. Les permiten algunas actividades secundarias, pero siempre y cuando no infrinjan la franquicia. Es más, cuando ven que la mujer ha encontrado una veta vocacional que pueda convertirse en pasión, se asustan: “Debo ser el centro de su vida”, o, lo que es lo mismo: “Necesito disminuir su sensibilidad para que no se aleje de mi lado”. Amputar la creatividad de la persona que se “ama” es la estrategia preferida de los inseguros.

Si su pareja es poco creativa, trata de involucrarla en tus actividades; no en todas, pero sí en algunas. Si es tiesa, conservadora, insegura, frenada o quedada, sacúdela. Escandalízala en el buen sentido. Ponla a saltar al compás de una vida más inquietante; despéinala en público, hazle cosquillas en misa, impresiónala con un strip tease mal hecho o invítala a su propia fiesta sorpresa. Ríete y llénala de amor, al menos sabrás que no es de plástico. Pero si pese a todo sigue inmóvil e inmutable, no te detengas. Sigue explorando, descubriendo y “chismografiando” por tu cuenta. Es posible que si te ve independiente y feliz, se le mueva el piso y recapacite. Hay terremotos productivos. Y si no es así, pregúntate si realmente estás con la persona adecuada.

Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso

PAZ Y TRANQUILIDAD


¿A QUIEN SUELES TRATAR DE EVITAR?

MEDITACIÓN 7 

"Airado, el dueño de la casa le dijo a su siervo: 'Sal en seguida a las calles y plazas de la ciudad y traéte a los pobres y lisiados y ciegos y cojos" 
(Lc. 14,21) 

Piensa en alguien que te desagrade: alguien a quien sueles tratar de evitar, porque su presencia te produce sentimientos negativos. Imagina que estás ahora mismo en presencia de es persona y observa cómo surgen las emociones negativas... Es perfectamente posible que imagines a alguien pobre, lisiado, ciego o cojo 

Comprende ahora que, si invitas a tu casa a esa persona, ese mendigo que anda por las plazas y las calles, es decir, si la invitas a estar en tu presencia, ella te ofrecerá algo que ninguno de tus encantadores y amables amigos, por muy rico que sea, pueden ofrecerte. Te revelará a ti mismo tu propio ser y la naturaleza humana: una revelación tan valiosa como cualquiera de las que pueden hallarse en la Biblia, porque ¿de qué te vale conocer todas las Escrituras si no te conoces a ti mismo y, consiguientemente, vives como si fueras un "robot"? La revelación que este mendigo va a hacerte servirá para ensanchar tu corazón hasta que haya espacio en él para toda criatura viviente. ¿Puede haber mejor regalo? 

Trata de verte ahora reaccionando negativamente y hazte la siguiente pregunta: "Tengo yo el control de esta situación o, por el contrario, es la situación la que me domina a mí?" Esa es la primera revelación. Y a continuación viene la segunda: la manera de controlar esta situación consiste en que tengas el control de ti mismo, cosa que en realidad no sucede. ¿Cómo se logra este dominio? Todo lo que tienes que hacer es comprender que hay personas en el mundo que, si estuvieran en tu lugar, no se verían afectadas negativamente por esa persona, sino que controlarían la situación y estarían por encima de ella, no sometidas a ella como tú lo estás. Así pues, no es esa persona la que origina tus sentimientos negativos, como equivocadamente crees, sino tu "programación": ésta es la tercera y principal revelación. Observa lo que ocurre cuando logras realmente comprender esto. 
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