domingo, 10 de febrero de 2013

SER TESTIGO, MIRANDO

El secreto de la meditación es no estar ni a favor ni en contra, sino indiferentes, distantes, sin cosas preferidas ni odiadas, estar sin ninguna elección.

La meditación es un método sencillo. Tu mente es como la pantalla de un televisor. Los recuerdos pasan, las imágenes pasan, los pensamientos, deseos, mil y una cosas pasan; siempre es hora punta. Y el camino es casi como una carretera en la india: no hay reglas de tráfico, todo el mundo va en todas las direcciones. Hay que observarlo sin hacer ninguna evaluación, sin ningún juicio, sin ninguna elección, solo observar indiferentes como si no tuviera nada que ver contigo, únicamente eres testigo. Esa es la percepción sin elección. Si eliges decir: «Este pensamiento es bueno... me permito tenerlo», o «Es un sueño bonito, debería disfrutarlo un poco más»... si eliges, pierdes tu capacidad de ser testigo. Si dices: «Esto es malo, inmoral, un pecado, debería expulsarlo», y empiezas a luchar, vuelves a perder tu capacidad de ser testigo.

Puedes perder la capacidad de ser testigo de dos maneras: estando a favor o en contra. El secreto de la meditación es no estar ni a favor ni en contra, sino indiferentes, distantes, sin cosas preferidas ni odiadas, estar sin ninguna elección. Si puedes conseguir esto incluso unos pocos momentos, te sorprenderá lo extático que te volverás.

Del libro:
DÍA A DÍA
OSHO
Día 91

sábado, 9 de febrero de 2013

UN NUEVO NOMBRE-UNA NUEVA VIDA

“Con los años comprendí que el nombre y el apellido encierran programas mentales que son como semi­llas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas veneno­sas. En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehícu­los de dramas. Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos. Si la muchacha recibe el nombre de una antigua amada de su padre, se ve condenada a ser su novia para toda la vida. Un tío o una tía que se ha suicidado convierte su nombre, durante varias generaciones, en vehículo de depresiones. A veces es necesario, para cesar con esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre. El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida. En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poe­tas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos

Alejandro Jodorowsky 
“La danza de la realidad”

MIEDO A LA MUERTE

No hay necesidad de temerle a la muerte. Va a suceder; es la única certeza que hay en la vida. Todo lo demás es inseguro, así que, ¿por qué preocuparse por la certeza?

Y es una certeza absoluta. El cien por cien de las personas muere... no el noventa y nueve, sino el cien por cien. No importan los desarrollos científicos y los avances de la ciencia médica, da igual en lo referente a la muerte de las personas: el cien por cien de las personas muere, igual que solía morir hace diez mil años. El que nace, muere; no hay excepción. Así que podemos olvidarnos por completo de la muerte. Va a acontecer, de modo que cuando suceda, estará bien. ¿Qué diferencia hay cómo suceda... si tienes un accidente o simplemente mueres en la cama de un hospital? No importa. En cuanto asimiles el punto de que la muerte es segura, cómo y dónde se muere solo son formalidades. La única cosa real es que uno muere. Poco a poco aceptaras ese hecho. La muerte debe ser aceptada. No tiene sentido negarla; nadie ha sido capaz jamás de negarla. ¡Así que relájate  Disfruta... mientras estés vivo, disfruta completamente; y cuando llegue la muerte, disfruta también.

Del libro:
DÍA A DÍA
OSHO
Día 90

EL APEGO ENFERMA

El apego enferma, castra, incapacita, elimina criterios, degrada y somete, deprime, genera estrés, asusta, cansa, desgasta y, finalmente, acaba con todo residuo de humanidad disponible.

Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso

viernes, 8 de febrero de 2013

APEGO: DESPILFARRO ENERGÉTICO

La segunda forma de despilfarro energético no es por exceso sino por defecto. El sujeto apegado concentra toda la capacidad placentera en la persona “amada”, a expensas del resto de la humanidad. Con el tiempo esta exclusividad se va convirtiendo en fanatismo y devoción: “Mi pareja lo es todo”. El goce de la vida se reduce a una mínima expresión: la del otro. Es como tratar de comprender el mundo mirándolo a través del ojo de una cerradura, en vez de abrir la puerta de par en par. Quizás el refrán tenga razón: “No es bueno poner todos los huevos en la misma canasta”; definitivamente, hay que repartirlos.

Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso

REVISTAS DEL CORAZÓN-ESTRELLAS DE CINE Y TELEVISIÓN

jueves, 7 de febrero de 2013

NO ES CASUALIDAD

LA ÚNICA CERTEZA



DOBLE FAZ

Otra de las características del apego es el deterioro energético. Haciendo una analogía con Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castañeda, podríamos decir que el adicto afectivo no es precisamente “impecable” a la hora de optimizar y utilizar su energía. Es un pesimismo “guerrero”. El sobregasto de un amor dependiente tiene doble faz. Por un lado, el sujeto apegado hace un despliegue impresionante de recursos para retener su fuente de gratificación. Los activo-dependientes pueden volverse celosos e hipervigilantes, tener ataques de ira, desarrollar patrones obsesivos de comportamiento, agredir físicamente o llamar la atención de manera inadecuada, incluso mediante atentados contra la propia vida. Los pasivo-dependientes tienden a ser sumisos, dóciles y extremadamente obedientes para intentar ser agradables y evitar el abandono. El repertorio de estrategias retentivas, de acuerdo con el grado de desesperación e inventiva del apegado, puede ser diverso, inesperado y especialmente peligroso.

Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso

MENOS TELEVISORES MÁS CREATIVIDAD

Alejandro Jodorowsky: Una noche soñé que de las pantallas de todos los televisores surgía un río de veneno. Al despertarme apagué la televisión y, aunque ya han pasado dos años, no he vuelto a prenderla. Espero que no me pase lo que le pasó al héroe de esta historia:

Un hombre sabio, versado en Astrología, vio el futuro y descubrió, azorado, que un grupo de enfermos mentales iba a apoderarse de la Televisión, para programar emisiones y comerciales tan abyectos que atacarían el espíritu de los espectadores, contagiándoles la locura. Comenzó a llamar a sus amistades para prevenirlas: “¡Si no quieren atrapar graves deformaciones mentales, dejen de ver televisión!” ¡Nadie le creyó! ¡No pudieron privarse de encender las peligrosas máquinas! El sabio salió a la calle intentando convencer a los ciudadanos: recibió burlas, insultos y empujones. Trató de escribir denuncias en los periódicos: intereses creados impidieron la aparición de sus advertencias. Internet, en forma solapada, hipócrita, borró sus mensajes. Cansado, se encerró en su casa y esperó el fatídico día. Efectivamente, un grupo de locos, disfrazados de eficientes ejecutivos, apoyados por comerciantes rufianes, se apoderaron de los canales para programar espectáculos de tan mal gusto e imbecilidad, cuajados de malignos comerciales explotando los complejos de la gente, que toda la población cayó en estado de locura. A la bella realidad se substituyó una mercantilista, llena de egoísmo, competencias, violencia, fealdad. Cuando el sabio salió de su casa, encontró la enfermedad general. Las personas, con la mirada extraviada, muertas del alma, se peleaban por consumir alimentos nocivos y comprar cosas inútiles, guiadas por una moral de pacotilla. El sabio trató de hablar con ellos, razonar. ¡Lo trataron de loco y comenzaron a agredirlo! ¡Fue excomulgado so pretexto de que padecía una enfermedad contagiosa! Muerto de hambre, porque no le vendían comida, desesperado, encendió su televisor. ¡Al cabo de unas horas de ver sandeces, ya estaba loco! Acomplejado, amargado, violento, salió a la calle. ¡Todos lo felicitaron por su mejoría, aplaudieron su cordura y lo aceptaron en el rebaño de voraces consumidores!

¡Tengamos cuidado de las realidades artificiales que grupos sin escrúpulos intentan hacer pasar por normas definitivas: defendamos nuestra esencia original porque en ello nos va la vida!
*
“Como ya no tenemos héroes ni personajes míticos, de ahí que la gente sienta fascinación por las revistas del corazón, las estrellas del cine y la televisión…”

Alejandro Jodorowsky
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