sábado, 9 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
APEGO: DESPILFARRO ENERGÉTICO
La segunda forma de despilfarro energético no es por exceso sino por defecto. El sujeto apegado concentra toda la capacidad placentera en la persona “amada”, a expensas del resto de la humanidad. Con el tiempo esta exclusividad se va convirtiendo en fanatismo y devoción: “Mi pareja lo es todo”. El goce de la vida se reduce a una mínima expresión: la del otro. Es como tratar de comprender el mundo mirándolo a través del ojo de una cerradura, en vez de abrir la puerta de par en par. Quizás el refrán tenga razón: “No es bueno poner todos los huevos en la misma canasta”; definitivamente, hay que repartirlos.
Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso
jueves, 7 de febrero de 2013
DOBLE FAZ
Otra de las características del apego es el deterioro energético. Haciendo una analogía con Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castañeda, podríamos decir que el adicto afectivo no es precisamente “impecable” a la hora de optimizar y utilizar su energía. Es un pesimismo “guerrero”. El sobregasto de un amor dependiente tiene doble faz. Por un lado, el sujeto apegado hace un despliegue impresionante de recursos para retener su fuente de gratificación. Los activo-dependientes pueden volverse celosos e hipervigilantes, tener ataques de ira, desarrollar patrones obsesivos de comportamiento, agredir físicamente o llamar la atención de manera inadecuada, incluso mediante atentados contra la propia vida. Los pasivo-dependientes tienden a ser sumisos, dóciles y extremadamente obedientes para intentar ser agradables y evitar el abandono. El repertorio de estrategias retentivas, de acuerdo con el grado de desesperación e inventiva del apegado, puede ser diverso, inesperado y especialmente peligroso.
Del libro:
AMAR O DEPENDER
Walter Riso
MENOS TELEVISORES MÁS CREATIVIDAD
Alejandro Jodorowsky: Una noche soñé que de las pantallas de todos los televisores surgía un río de veneno. Al despertarme apagué la televisión y, aunque ya han pasado dos años, no he vuelto a prenderla. Espero que no me pase lo que le pasó al héroe de esta historia:
Un hombre sabio, versado en Astrología, vio el futuro y descubrió, azorado, que un grupo de enfermos mentales iba a apoderarse de la Televisión, para programar emisiones y comerciales tan abyectos que atacarían el espíritu de los espectadores, contagiándoles la locura. Comenzó a llamar a sus amistades para prevenirlas: “¡Si no quieren atrapar graves deformaciones mentales, dejen de ver televisión!” ¡Nadie le creyó! ¡No pudieron privarse de encender las peligrosas máquinas! El sabio salió a la calle intentando convencer a los ciudadanos: recibió burlas, insultos y empujones. Trató de escribir denuncias en los periódicos: intereses creados impidieron la aparición de sus advertencias. Internet, en forma solapada, hipócrita, borró sus mensajes. Cansado, se encerró en su casa y esperó el fatídico día. Efectivamente, un grupo de locos, disfrazados de eficientes ejecutivos, apoyados por comerciantes rufianes, se apoderaron de los canales para programar espectáculos de tan mal gusto e imbecilidad, cuajados de malignos comerciales explotando los complejos de la gente, que toda la población cayó en estado de locura. A la bella realidad se substituyó una mercantilista, llena de egoísmo, competencias, violencia, fealdad. Cuando el sabio salió de su casa, encontró la enfermedad general. Las personas, con la mirada extraviada, muertas del alma, se peleaban por consumir alimentos nocivos y comprar cosas inútiles, guiadas por una moral de pacotilla. El sabio trató de hablar con ellos, razonar. ¡Lo trataron de loco y comenzaron a agredirlo! ¡Fue excomulgado so pretexto de que padecía una enfermedad contagiosa! Muerto de hambre, porque no le vendían comida, desesperado, encendió su televisor. ¡Al cabo de unas horas de ver sandeces, ya estaba loco! Acomplejado, amargado, violento, salió a la calle. ¡Todos lo felicitaron por su mejoría, aplaudieron su cordura y lo aceptaron en el rebaño de voraces consumidores!
¡Tengamos cuidado de las realidades artificiales que grupos sin escrúpulos intentan hacer pasar por normas definitivas: defendamos nuestra esencia original porque en ello nos va la vida!
*
“Como ya no tenemos héroes ni personajes míticos, de ahí que la gente sienta fascinación por las revistas del corazón, las estrellas del cine y la televisión…”
Alejandro Jodorowsky
miércoles, 6 de febrero de 2013
ACCIDENTES
Piensa siempre en el lado positivo de las cosas: se produjo el accidente, pero aún sigues con vida, de modo que haz trascendido dicho accidente.
No prestes demasiada atención a los accidentes. Más bien fijaos en que haz sobrevivido. Eso es lo real. Haz derrotado a los accidentes y sobrevivido. Así que sobreviviras; no hay nada de qué preocuparse. Piensa siempre en el lado positivo de las cosas: se produjo el accidente, pero aún sigues con vida, de modo que haz trascendido dicho accidente. Diste prueba de tu valor, demostraste ser más fuerte que el accidente.
Aunque puedo entender que surja el temor si esas cosas se repiten una y otra vez. Si caes en pozos o cosas por el estilo, sin duda en tu mente surgirá el miedo a la muerte. Pero de todos modos la muerte acontecerá, caigas o no en un pozo. El lugar más peligroso que debes evitar, si quieres evitar a la muerte, es tu cama, porque el noventa y nueve por ciento de las muertes tienen lugar allí... ¡rara vez en un pozo!
Del libro:
DÍA A DÍA
OSHO
Día 89
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