domingo, 7 de octubre de 2012

EL DIOS DE SPINOZA



Deja de rezar y disfruta de la vida, trabaja, canta, diviértete con todo lo que he hecho para ti. Mi casa no son esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi morada. Mi casa son los montes, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es donde vivo. Deja de culparme de tu vida miserable. Yo nunca dije que eras pecador y que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado para que puedas expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. No me culpes de lo que te han hecho creer. No leas libros religiosos. Léeme en un amanecer, en el paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de un niño. Deja de tenerme miedo. Deja de pedirme perdón. Yo te llené de pasiones, de placeres, de sentimientos, de libre albedrío. ¿Cómo puedo castigarte si soy yo el que te hice? Olvídate de los mandamientos que son artimañas para manipularte. No te puedo decir si hay otra vida. Vive como si no la hubiera, como si esta fuera la única oportunidad de amar, de existir. Deja de creer en mí. Quiero que me sientas cuando besas a tu amada, acaricias a tu perro o te bañas en el mar. Deja de alabarme. No soy tan ególatra.

Así habla el Dios imaginario de Baruch Spinoza, filósofo panteísta del siglo XVII
Leído en Plano Creativo Blog

TIEMPOS DE CONSCIENCIA


viernes, 5 de octubre de 2012

SE COMO UN MUERTO



Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

- Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
- ¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

- Nada dijeron.
- En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

- ¿Qué te han respondido los muertos?
- De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
Y el maestro concluyó:
- Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

Leído en el Blog de Joan

ANSIEDAD


EL OJO DEL HURACÁN

"Soy el ojo del huracán, 
por eso pase lo que pase a mi alrededor me da igual. 
Podría ser la confusión 
o podría ser el sonido del agua corriendo; 
yo soy simplemente el testigo de ambos, 
y ese atestiguar sigue siendo el mismo. 
En lo que respecta a mi ser interno, 
soy el mismo en todas las situaciones. 
Ésta es toda mi enseñanza: 
las cosas podrían cambiar, 
pero tu consciencia debe permanecer absolutamente sin cambios.
Las cosas van a cambiar, 
ésa es su naturaleza. 
Un día tienes éxito, 
otro día fracasas; 
un día estás en la cima, 
al día siguiente estás en el fondo. 
Pero hay algo en ti que es siempre exactamente igual, 
y ese algo es tu realidad. 
Yo vivo en mi realidad, 
no en todos los sueños y pesadillas que rodean la realidad".

Osho
Autobiografía de un místico espiritualmente incorrecto
Osho Maestro Blog

jueves, 4 de octubre de 2012

ALGO DE POLÍTICA

En lugar de luchar por un “buen” candidato ilusorio y tan corrompido como su rival, comiencen a sembrar conciencia, creen redes de ayuda.
*
No dependan del Gobierno y abran centros culturales, aprendan a vivir con poco, dejen de consumir inútilmente, creen una moral no religiosa.
*
¡Funden el partido re-evolucionario de los sembradores de conciencia! ¡Creen polìticos sanos que vivan en el siglo XXI y no en la Edad Media!
*
La Tierra sabe que si las mentes humanas no evolucionan, ella perecerá. Mantener las mentes en estado animal es un crimen de la Televisión.
*
Todos los medios de comunicacion, dominados por los mafiosos industriales, nos hace creen que el ser humano es despreciable.
*
Rehusemos las industrias degeneradas y volvamos a creer que el ser humano es una creación sublime. Recuperemos el respeto a nosotros mismos.

MENTE ABURRIDA


La mente existe en un estado de «nunca tener suficiente», por lo que siempre ambiciona más. Cuando te identificas con la mente, te aburres y te inquietas fácilmente. El aburrimiento significa que la mente tiene hambre de nuevos estímulos, de más alimento para el pensamiento, y que su hambre no está siendo satisfecha. 

Cuando estás aburrido, puedes satisfacer el «hambre mental» leyendo una revista, haciendo una llamada telefónica, poniendo la tele, navegando en Internet, yéndote de compras o —y esto es bastante común— transfiriendo al cuerpo la sensación mental de carencia y la necesidad de querer siempre algo más, y satisfaciéndolas brevemente ingiriendo más comida. 

O puedes sentirte aburrido e inquieto y observar la sensación de estar aburrido e inquieto. A medida que vayas dándote cuenta de estas sensaciones, empezará a surgir algún espacio y quietud en torno a ellas Al principio sólo habrá un poco, pero, conforme crezca la sensación de espacio interno, el aburrimiento empezará a disminuir en intensidad y significado. De modo que incluso el aburrimiento te puede enseñar quién eres y quién no eres. 

Descubres que ser «una persona aburrida» no es tu identidad esencial. El aburrimiento, simplemente, es un movimiento interno de la energía condicionada. Tampoco eres una persona enfadada, triste o temerosa. El aburrimiento, el enfado, la tristeza o el miedo no son «tuyos», no son personales. Son estados de la mente humana. Vienen y van. 

Nada de lo que viene y va eres tú. «Estoy aburrido»; ¿quién sabe esto? «Estoy enfadado, triste, atemorizado»; ¿quién lo sabe? Tú eres el conocimiento, no el estado conocido. 

Los prejuicios de todo tipo implican que te estas identificado con la mente pensante. Significan que ya no ves al otro ser humano, sino únicamente tu propio concepto de ese ser humano. Reducir la riqueza de vida de otro ser humano a un concepto es en sí mismo, una forma de violencia.

ECKHART TOLLE
El Silencio Habla
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