domingo, 4 de diciembre de 2016

EL REGALO DE LA TRANSFORMACIÓN


Una mujer embarazada puede ser muy feliz cada vez que piensa en el hijo que lleva en su seno. El bebé, aunque aún no haya nacido, puede hacer muy dichosa a su madre. Como en cada momento de su vida cotidiana ella es consciente de la presencia del bebé, lo hace todo con amor. Come y bebe con amor, porque sabe que sin amor el bebé podría enfermar. Todo el tiempo tiene mucho cuidado. Sabe que si comete un error, si fuma mucho o si bebe mucho alcohol, perjudicará a su hijo. Por eso es tan consciente y vive con la mente de amor.

Los practicantes hemos de actuar como una madre. Sabemos que deseamos producir algo, ofrecer algo a la humanidad, al mundo. Cada uno de nosotros lleva en su interior a un bebé, el bebé del Buda, y aquello que podemos ofrecer es el bebé del Buda que hay en nosotros. Hemos de vivir siendo conscientes para cuidar bien de nuestro Buda bebé.

Aquello que nos permite escribir una verdadera carta de amor y reconciliarnos con otra persona es la energía del Buda que hay en nosotros. Una verdadera carta de amor está hecha de visión, comprensión y compasión, de lo contrario no es una carta de amor. Una verdadera carta de amor puede producir una transformación en la otra persona y, por tanto, en el mundo. Pero antes de producirla en esa otra persona, tiene que producirse una transformación en tu interior. Quizá tardes una vida entera en escribir la carta.


Extracto del libro:
LA IRA (El dominio del fuego interior)
Thich Nhat Hanh
Fotografía de Internet

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