domingo, 6 de noviembre de 2016

SER CONSCIENTES


Para expresarlo gráficamente, yo estaría hablando con usted y al mismo tiempo estaría afuera observándolo a usted y observándome a mí mismo. Cuando estoy escuchándolo a usted , es infinitamente más importante escucharme a mí mismo que escucharle a usted. Por supuesto, es importante escucharlo a usted, pero es más importante escucharme a mí mismo. de otra manera, no lo estaré oyendo. O distorsionaré todo lo que dice. Lo oiré a través de mi condicionamiento.

Reaccionaré a usted de muchas maneras, de acuerdo con mis propias inseguridades, con mi necesidad de manipularlo, con mi deseo de tener éxito, con irritaciones y sentimientos de los cuales tal vez no sea consciente. De manera que es muy importante que me escuche a mi mismo cuando lo estoy escuchando a usted. Para eso nos entrenaron: para ser conscientes.

Usted no tiene que imaginarse a usted mismo flotando en alguna parte en el aire. Para aproximarse a una comprensión de lo que estoy diciendo, imagínese un buen conductor, que conduce un automóvil y que está concentrado en lo que usted le dice. En verdad es posible que esté discutiendo con usted, pero está completamente consciente de las señales de tránsito. En el momento en que sucede algo inesperado, en el momento en que hay un sonido, o ruido, o roce, lo oirá de inmediato. Dirá: "¿Está seguro de que cerró esa puerta de atrás?" ¿Cómo lo hizo? Estaba consciente, estaba alerta. Su atención estaba enfocada en la conversación, o en la discusión, pero su consciencia era más difusa. Estaba percibiendo muchas cosas.

Aquí no estoy defendiendo la concentración. Eso no es importante. Muchas técnicas de meditación inculcan la concentración, pero yo desconfío de eso. Implican violencia, y, con frecuencia, implican más programación y más condicionamiento, lo que yo defendería sería la consciencia, que no es lo mismo que la concentración. La concentración es un reflector, un foco. Usted le abre a cualquier cosa que entra en su consciencia. Usted puede distraerse de eso, pero cuando practica la consciencia, nunca está distraído Cuando llega la consciencia, nunca hay distracción, porque usted siempre estará consciente de lo que ocurra.

Digamos que estoy mirando esos árboles y estoy preocupado. ¿Estoy distraído? Estoy distraído solamente si me propongo concentrarme en los árboles. Pero si soy consciente de que también estoy preocupado, eso no es ninguna distracción. Sencillamente, tome consciencia del lugar donde está su atención. Cuando algo no va bien o algo inesperado sucede, usted lo notará de inmediato ¡Algo no marcha bien! En el momento en que un sentimiento negativo surge en la consciencia, usted lo notará. Usted es como el conductor del automóvil.

Ya les dije que Santa Teresa de Ávila dijo que Dios le dio la gracia de desidentificarse de sí misma. Ustedes oyen a los niños hablar de esa manera. Un niño de dos años dice: "Tommy se desayunó esta mañana". No dice "yo", aunque él es Tommy. Dice "Tommy" - en tercera persona. Los místicos se sienten así. Se han desidentificado de sí mismos y están en paz.

Ésta era la gracia a la que se refería Santa Teresa. Éste es el "yo" que los maestros místicos del oriente están constantemente instando a descubrir. ¡Y los de occidente también! y puede incluir en ellos a Meister Eckhart. Ellos están instando a la gente a descubrir el "yo".


Extracto del libro:
Despierta (charlas sobre la espiritualidad)
Anthony de Mello
Fotografía tomada de internet

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