lunes, 14 de noviembre de 2016

EL PUNTO MEDIO


Conciencia 
Testigo 
Vehículo 
Movimiento 
Contemplación

La conciencia es el punto medio. Entonces, a veces, cuando es necesario, abres la ma­no; y a veces, cuando es necesario, cierras el pu­ño. No te haces adicto al puño apretado ni a la mano abierta. No tienes adicciones ni neurosis. No eres cristiano, ni hindú, ni jainita, ni budista, pues éstas son adicciones, son todas actitudes neuróticas. Tú simplemente eres consciente.

Y, cuando eres consciente, a veces actúas co­mo un cristiano, perfectamente cristiano; a ve­ces, como un perfecto budista; y, a veces, te comportarás como un perfecto mahometano. Nadie sabe. A veces, el Corán; a veces, el Gita; y, a veces, la Biblia. Pero nunca lo decides de antemano, nunca estás preparado; todo el que está preparado se equivoca.

En la vida no hay ensayos. No puedes ensa­yar una situación; no puedes estar preparado para ella. Te mueves sin estar preparado. Y, cuando descubres este hecho (que moverse sin estar preparado es crear una situación en la que estemos más conscientes), entonces es la situa­ción, y no tú en realidad, la que decide. Todo, tú y la situación total, se juntan y ocurre. Tú no eres el que decide y tampoco eres la víctima. Actuaste como la unidad orgánica de la existen­cia lo decidió en ese momento. No eres respon­sable: no hiciste nada; sólo fuiste el vehículo.

Éste es el punto medio. Ser testigo, estar alerta, actuar cons­cientemente, con atención, es el punto medio.

Entonces recuerda: no trates de encontrar un punto me­dio fijo. No hay dónde hallarlo. Y nadie más puede decidir por ti. Ni siquiera tú puedes tomar decisiones para el futu­ro. Éstos son todos trucos de la mente que te neurotizan. Só­lo muévete sin estar preparado. Ésta es la preparación: mué­vete sin estar preparado; muévete y deja que las cosas pa­sen. Sólo conserva la conciencia y deja que las cosas deci­dan por sí mismas. Y te digo que, cuando estás consciente, todo encaja. De repente, todo encaja en el cosmos; no es un caos. A partir de eso desconocido, ocurre lo correcto. Si tú decides, a partir de ti, se produce lo incorrecto.

Sólo sé y contempla. Ser es no hacer, y contemplar es también no hacer. Te sientas en silencio sin rea­lizar- actividad alguna, siendo testigo de todo lo que suceda. Las ideas darán vueltas en tu mente. Puedes sentir cierta tensión en algunas partes del cuer­po; te puede doler la cabeza. Sólo sé testigo de lo que pase, no te identifiques con eso. Observa, sé co­mo un observador que desde la montaña contem­pla lo que sucede en el valle. Es un don, no un arte.


Referencia:
El dios de todos (Osho)
Un camino espiritual para descubrir a Dios
Fotografía tomada de internet

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