viernes, 28 de octubre de 2016

TONGLEN: LAS 4 ETAPAS


Cuando hagas tonglen en el lugar mismo, simplemente inspira y espira, tomando el dolor y enviando alivio y amplitud. 

Cuando se practica tonglen como práctica meditativa formal, tiene cuatro etapas

1. En primer lugar, descansa la mente brevemente, durante un segundo o dos, en un estado de apertura o quietud. A este estadio se le llama tradicionalmente vislumbrar la bodhichitta absoluta o abrirse repentinamente a la amplitud y claridad básicas. 

2. Segundo, trabaja con la textura. Inspira una sensación caliente, oscura y pesada —una sensación claustrofóbica— y espira una sensación fresca, brillante y ligera, una sensación de frescura. Inspira completamente, a través de todos los poros de tu cuerpo, y al espirar irradia completamente, a través de todos los poros de tu cuerpo. Repítelo hasta que sientas el movimiento sincronizado con tu inspiración y espiración. 

3. Tercero, trabaja con una situación personal, cualquier situación dolorosa que sea real para ti. Tradicionalmente se empieza haciendo tonglen por alguien que nos importa y a quien queremos ayudar. Pero si te sientes atascado como he descrito antes, puedes hacer la práctica por el propio dolor que estás sintiendo y simultáneamente por todos los que sienten algún tipo de sufrimiento parecido. Por ejemplo, si te sientes inadecuado, inspira esa sensación por ti mismo y por los demás que están en el mismo barco, y envía una sensación de confianza y adecuación, o el tipo de alivio que desees. 

4. Finalmente, amplía el tomar y el enviar. Si estás haciendo tonglen por alguien a quien quieres, extiéndelo a todos los que están en la misma situación que tu amigo. Si practicas tonglen por alguien que ves en televisión o por la calle, hazlo por todos los demás que comparten el mismo barco. Hazlo por más de una persona. Si lo estás haciendo por los que sienten el mismo miedo, enfado o cualquier emoción que te tenga atrapado, quizá eso sea suficiente. Pero siempre puedes ir más lejos, puedes hacer tonglen por personas a las que consideras tus enemigos, por los que te hacen daño o dañan a los demás. Haz tonglen por ellos, pensando que sienten el mismo atasco y confusión que tus amigos y que tú mismo. Inspira su dolor y envíales alivio. 

El tonglen puede extenderse indefinidamente. A medida que realizas la práctica, tu compasión se va expandiendo de manera natural y también lo hace tu comprensión de que las cosas no son tan sólidas como pensabas. Según vayas practicando, gradualmente y a tu propio paso, te sorprenderá comprobar que eres más capaz de estar ahí por los demás, incluso en situaciones que antes te parecían imposibles.


Extracto del libro:
Cuando Todo Se Derrumba
Pema Chödron
Fotografía de Internet

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