miércoles, 31 de agosto de 2016

«LA COSA PODRÍA SER PEOR»


Esta distorsión se basa en una mala resignación. Por ejemplo, cuando criticamos determinado sistema político o económico y alguien dice: «No te quejes, podría ser aún peor» o «éste es el único que tenemos» o «es el menos malo». Si nos atenemos a una de las leyes de Murphy (Las cosas siempre pueden empeorar un poco más) o a Séneca («Todo tiempo pasado fue mejor»), deberíamos concluir que siempre puede ocurrir algo más grave, más peligroso o más complicado. Siempre habrá alguien que esté peor. Y eso nos sirve de consuelo. Veamos dos ejemplos: 

Hambruna:

—¿No cree usted que la hambruna en África debería avergonzarnos a todos? 
—Cada cual ayuda como puede. 
—Pero los niños se mueren; el hambre y la miseria siguen...
—Podría ser peor.
—¿En qué sentido?
—¡Es obvio! ¡No todo el mundo pasa hambre! 

Salud:

—¿No cree usted que el sistema de salud excluye a mucha gente pobre?
—Es lo que tenemos.
—Sí, ya sé que es lo que tenemos, pero la gente necesita más cobertura sanitaria. 
—Hacemos lo que se puede. 
—¿No cree que habría que cambiar las políticas actuales?
—Lo que tenemos no es tan malo. 
—¿Podría decirme entonces qué es lo malo del actual sistema de salud? 
—Prefiero no entrar en esos detalles. 
—Pero reconoce su insuficiencia, ¿o no? 
—Podría ser más difícil... Hay países que están mucho peor...

Es terrorismo psicológico decir: «¡Podría irte peor, mucho peor!» El enunciado «la cosa podría ser peor» inmoviliza, deprime, lentifica el organismo y embrutece la mente.

Una de mis queridas abuelas napolitanas tenía un eslogan que se podría traducir como «déjalo estar» (lasha sta), al que recurría cada vez que alguien insistía en meter el dedo en la llaga o destapar una verdad incómoda. En algunos países de habla hispana se utiliza la expresión «déjalo así», que equivale a decir: no remuevas el avispero, no levantes la liebre, no compliques las cosas. En fin: «Quédate quieto, no cuestiones, no pienses estupideces», «cálmate, ya, ya...».

Entre las afirmaciones «todo es posible» y «podría ser peor», existe el término medio del realismo, que consiste en intentar un cambio cuando verdaderamente se justifique hacerlo. A esto debemos apuntar si queremos ser flexibles.


Extracto del libro:
El arte de ser flexible
Walter Riso
Fotografía tomada de internet

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