martes, 12 de enero de 2016

CONVIVENCIA


Convivir es mucho mas que estar juntos, mucho mas difícil, mucho mas desgastaste, mucho mas movilizador, mucho mas... 

La convivencia implica necesariamente la constitución de una lista de pactos que mientras no convivíamos no eran necesarios. 

Por eso la convivencia representa en si misma una gran puesta a prueba para el vínculo amoroso. Es bien diferente que nos peleemos y te lleva a tu casa y vuelva a la mía, o te corte el teléfono y no te llame hasta que se me pase, o no atienda el timbre para ignorarte, que discutir a rabiar pero dormir en la misma cama toda la noche. 

Las parejas mas jóvenes parecen haber tomado conciencia de estas dificultades y han diseñado pactos de convivencia transitoria. 

Primero fueron las escapadas de vacaciones, después la convivencia desde unas semanas antes de casarse, luego se fueron a vivir juntos para después casarse, y ahora conviven en lugar de casarse. Esta evolución no me alegra, pero es lo que está sucediendo. 

Yo creo que el establecimiento formal de un vínculo no puede ni debe ser motivo de burla. Mucho tiempo me llevó entender que casarse, tanto para hombres como para mujeres, cierra un ciclo que de otras maneras queda abierto.. el casamiento es parte de un rito que separa un antes y un después. 

Casarse o no casarse no cambia gran cosa de cara al futuro, quienes quieren separase lo harán de todas maneras. Primero, porque el divorcio existe en la Argentina. Segundo, porque aunque el divorcio no existiera, ¿que me podría retener a mi al lado de mi esposa si yo no quisiera estar con ella?. ¿Qué juez va a venir a decirme: No, usted tiene que vivir acá?. Esto es estúpido, es ridículo pensar que estás obligado a vivir al lado de quien no querés vivir. Nadie puede obligar a nadie a quedarse donde no quiere. 

La gente que quiere irse y no se va se queda porque no está dispuesta a pagar el precio. 

El tema de los papeles ha dejado de ser importante con el paso del tiempo. 

Nos hemos dado cuenta todos de que somos nosotros quienes decidimos nuestro lugar de residencia. Soy yo el dueño de mis relaciones. 

Y si sucede que, por ejemplo, te enamoraste de alguien mas allá de tu posibilidad, si no lo pudiste evitar y querés vivir ese amor, vas a venir, te vas a sentar conmigo y con mucho dolor me vas a decir: me pasa esto, y como me pasa esto quiero esto y pretendo esto otro. 

Y se terminó. Entonces decidiremos que hacer, y después... después veremos. Porque no tengo dudas que si me querés, no vas a hacerme daño a sabiendas. 

Hay cosas que ni hace falta pactar y hay cosas que si.

Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay
Fotografía  tomada de internet

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