miércoles, 16 de diciembre de 2015

FIDELIDAD PARTE II (las pruebas del amor)


La idea de que al estar con otro u otra, donde no hay rutina y desgaste, todo va a estar fenómeno, es falsa. La verdad es que lo novedoso también se volverá rutina si yo no modifico mis actitudes. 

A veces la motivación es mas oscura. 

Por ejemplo: Un señor de 56 años un día se da vuelta, mira su historia y dice: 
¡Que vida de mierda! 
Mira a un lado, ve a su esposa y dice: 
¡Es culpa de esta bruja! 
¿Por qué lo dice?. Porque es mas fácil pensar es culpa de esa bruja que pensar yo soy un idiota. 

Y sigue el señor cincuentón con su soliloquio: 

¿Cuándo empezó todo? 
Cuando tenía 25 años y me casé con esta boluda. 
Y por culpa de ella llevé la vida que tuve hasta ahora. 
¡Tengo que volver a buscar la vida perdida!. 
¿Dónde? 
En una mina de 25 que me haga recordar quién era yo a los 25. 

Y siguiendo este mecanismo básico, sale a buscar el camino perdido. 
Es siempre una actitud negadora la que culpa al otro de cagarnos la vida. 
Y lo peor de todo (lo he visto) es que a veces la pareja cree que es así y lo justifica. 

Obviamente, sin necesidad de estar buscando “una nueva vida”, a cualquiera le puede pasar cruzarse con alguien, tener fantasías y sentir el deseo. Esto es así. Creo que hay que ser muy tonto o muy tonta para pensar que aquella persona a la cual uno ha elegido presumiblemente para toda la vida es única en el mundo que nos erotiza, la única que nos genera fantasías, la única linda entre todas las demás. 

Me parece que hay en el mundo otras personas que uno puede encontrar atractivas. Ahora bien. Cada uno decidirá después que hace con esas fantasías. 
“Ah no, doctor si voy a admitir que tengo estas fantasías y no voy a actuarlas eso sería una represión, no seguir adelante me puede provocar un trauma... yo lo leí en un libro...”. 

Yo creo que no, que es un tema de elección, que uno evalúa costos en diferentes momentos de su vida y elige. Puede elegir seguir adelante o no hacerlo, sin tener que padecer ningún trauma por eso. (Respecto de la represión, por supuesto que es un poco mejor que la necesaria para negar las fantasías y anestesiar el deseo.) Ahora, si me lo prohibo por estar casado y vivo haciéndote responsable de todo el placer que me estoy perdiendo por culpa tuya, en algún momento te voy a pasar una factura. Y esto es espantoso. En tal caso sería bueno ver que pasa con nuestro matrimonio y no que pasa con mi deseo. 

Lo que mas me gusta de mi relación de pareja es que mi esposa y yo sabemos que cualquiera de los dos podría hacer una elección diferente. 

Lo que nos gusta de nuestra relación es saber que nos elegimos mutuamente porque así se nos da la gana. Esta es la verdad historia de la fidelidad. 

No es que yo viva en la pecera. 

Yo se que hay en el mundo mujeres mas lindas que mi esposa, mas altas que mi esposa, mas inteligentes, y algunas hasta tienen mas dinero, ya lo se. Yo supongo que mi esposa sabe que hay en el mundo hombres mas altos, mas flacos, mas inteligentes, mas buen mozos y que hablan mucho menos que yo... 

Los dos sabemos esto. Lo que a mi me pasa es que yo no dejo de tener una aventura porque me lo prohibe mi matrimonio, porque eso sería engañarla. Dejo de tenerla porque yo lo decido. 

El pacto entre mi esposa y yo surge porque nosotros no queremos otra cosa, no porque nos sometamos a una ley que viene fijada desde afuera. 

Mi esposa sabe, tan bien como yo, que no debería dejar de hacer nada porque yo estoy en su vida. En todo caso es una elección de ella, que ella haga lo que quiera, y yo haré después lo que me parezca, o lo que pueda. Si ella decide tener una aventura, después yo decidiré si quiero seguir teniendo una esposa que tiene una aventura o no, y ella decidirá si yo tengo una aventura, si quiere o no seguir. De lo que estoy seguro es de que no cabría entre nosotros la mentira. 

Estoy hablando de mi relación de pareja, cada uno puede hacer el pacto que quiera. Este es el pacto entre nosotros, podríamos haber pactado otra cosa y pactamos esta. 

Cualquier violación de ese pacto implica de alguna manera falsear al otro, implica una transgresión respecto de lo pactado. 

Esto no tiene nada que ver con que yo pueda querer a otra persona, amar a otra persona y hasta sentirme atraído por otra persona. Lo que en todo caso tenemos entre nosotros pactado es no tener historias con esas otras personas. 

No pactamos no sentir, porque sería estúpido no sentir. Sería estúpido que yo le diga a mi esposa: a partir de ahora vamos a pactar que ningún otro hombre te va a resultar mas atractivo que yo. Lo que si podemos pactar es que ella y yo no tengamos aventuras sexuales. 

El pacto con la pareja puede ser verbalizado o implícito. La mayoría de las parejas que yo conozco tiene un pacto de fidelidad conyugal implícito. Yo creo que si no se pacta nada en cotarro, el pacto establecido es éste. 

Pero cuidado, porque hay parejas que no tiene este pacto. En Latinoamérica, en la mayoría de los matrimonios de clase media o media alta, el pacto virtualmente establecido es el de mutua fidelidad, pero el que realmente se lleva a la práctica es un pacto donde él tiene permiso de tener alguna aventura y ella no.

Este es el verdadero pacto establecido mas allá de lo que se diga.

La prueba es que cuando el tenía una aventura, la familia, la sociedad, le decía a ella: “Bueno, mirá, fue una canita al aire, lo tenés que perdonar, pensá en tu familia...”

Y cuando ella tenía una aventura, le decían a el:
“¿Te vas a quedar ahí, cornudo consciente?. Sos un pelotudo..”

Esta es la historia del contexto doméstico, claramente un pacto diferente para el hombre que para la mujer. Posiblemente, la cultura quiere convencer a los hombres de que somos polígamos por naturaleza y a las mujeres que son monógamas. Pero esto ha cambiado.

Las mujeres tienen sensaciones y registros, inquietudes sexuales no ligadas a los afectos, exactamente igual que a los hombres.

Que algunas mujeres se lo permitan y otras no se lo permitan, que crean que está bien o crean que está mal, que repriman o no repriman, es otra historia.

Pero el sexo sin amor existe, como existe el amor sin sexo, como por suerte existe el sexo con amor, y como por suerte existe nada, ni sexo ni amor, y todas estas cosas son las posibilidades de relación entre un hombre y una mujer.

Como no va a pasar que uno se sienta atraído, movido, inspirado o seducido por alguien que a uno le gusta, por que no va a pasar. Esto no quiere decir que si uno encuentra a alguien que le guste tiene que salir corriendo a la cama, porque afortunadamente, si bien no somos los hacedores de lo que sentimos, si somos dueños de nuestras acciones.

Repito, no somos responsables de las emociones, pero si de lo que hacemos con las emociones.


Extracto del libro:
El Camino del Encuentro
Jorge Bucay
Fotografía  tomada de internet

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