martes, 19 de noviembre de 2013

TRES MOTIVOS DE DESERCIÓN DE LOS AMANTES Y EL REGRESO AL NIDO ORIGINAL

¿Es posible juntarse con el amante y sobrevivir al intento? 
Costes, riesgos y consecuencias a los que posiblemente debas hacer frente para que calibres tus fuerzas.


4. TRES MOTIVOS DE DESERCIÓN DE LOS AMANTES Y EL REGRESO AL NIDO ORIGINAL

Aunque puede haber muchas causas que expliquen la deserción de los amantes tras el «rejunte», señalaré las tres más frecuentes.

«Echo de menos la comodidad que tenía antes» (primer motivo).

Algunos enamorados tiran la toalla cuando empiezan a comparar las ventajas que tenían antes con las que tienen hoy. La comodidad goza de muchos adeptos. Una paciente,
que unos meses antes parecía poseer la entereza y la convicción de Juana de Arco, empezó con una pequeña molestia mental: «Antes, cuando estaba con mi marido, todo marchaba sobre ruedas. Tenía mi mundo organizado. Ahora la vida es más complicada porque ya no tengo esas comodidades: echo de menos la asistenta, el chófer, el contable, el abogado... Mi amante, perdón, mi pareja actual, no es tan pudiente económicamente como mi marido y me he visto obligada atrabajar... Ya sé, ya sé lo que va a decirme: «Es una oportunidad para volver a ser productiva», blablablá... Pero la cuestión es que yo estaba bien sin trabajar. Mi esposo no era un adonis ni el mayor de los genios, pero era soportable y a veces hasta adorable». ¿Amor de pacotilla?

¿Materialismo del malo? Vaya usted a saber, pero en mi experiencia, este «regreso al pasado para asegurar el futuro» es muy frecuente. Antes del año, mi paciente estaba otra vez en el purgatorio de su matrimonio anterior, encantada de la vida.

Un hombre expresaba así sus dudas: «Dejé un piso de doscientos metros cuadrados y con vistas al mar por un apartamento diminuto en un primer piso donde los coches pasan rozando mi ventana...». Cuando alguien se dice «Antes vivía mejor», es una mala señal. Y si el lamento se repite varias veces, hay que tener las maletas listas por si acaso. El problema es que, para muchos de los que quieren recuperar lo perdido, ya es tarde: el antiguo hogar está ocupado, el amor se ha evaporado y el rencor no ceja. El perdón no es una obligación, es una elección libre que maneja sus propios tiempos. Si añoras la «buena vida» anterior, quizá el amor ya no sea suficiente, quizá estés retrocediendo. Pregúntate qué hace tu ex pareja, nunca se sabe.

Extracto del libro:
Manual Para No Morir de Amor
Walter Riso

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