lunes, 18 de noviembre de 2013

NUESTROS AMIGOS LOS OSOS


Un cazador, mientras camina por la orilla de un río, se encuentra de pronto en presencia de un drama de la naturaleza: un enorme cocodrilo, tras haber atrapado la pata de un oso de un bocado, trata de arrastrarlo dentro del agua. El hombre mata sin dudarlo al cocodrilo con su carabina, liberando así al oso malherido. Éste lleva un collar en torno al cuello: resulta que pertenece aun circo que está acampado a unos cientos de metros de allí. A partir de este momento, el oso da muestras de agradecimiento y de afecto desbordantes hacia su salvador.

Algún tiempo después, el hombre seguido de su nuevo amigo oso va a hacerle una visita al propietario del circo. Trata de negociar el rescate del plantígrado, arguyendo que hasta ese día ha vivido solo y que por fin ha encontrado a un amigo para llenar esta soledad. «Trato hecho», responde el propietario del circo que termina por ceder ante la insistencia del cazador.

El hombre y el oso se ponen a vivir juntos, el oso velando por su nuevo amo como si fuera éste la niña de sus ojos.

Un día, el hombre decide echar una cabezadita. Le ruega a su compañero que espante las pesadas moscas que no paran de zumbar encima de su cama. Una vez dormido el hombre, una mosca, burlando la vigilancia del animal, se posa en frente del durmiente. El oso, tras haber agitado en vano sus patas para obligarla a emprender el vuelo y preocupado de preservar el sueño de su amigo, decide recurrir a procedimientos más expeditivos. Coge entonces una enorme piedra, la lleva a la habitación del durmiente y la deja caer sobre el insecto. Éste último muere en el acto así como también el durmiente.

Comentario de Alejandro Jodorowsky en “La sabiduría de los cuentos”:

Con esta historia, lo que los sufís quieren decirnos es que es siempre preferible tener un enemigo que un amigo idiota.

¿Cuántas amistades idiotas he cultivado en mi vida? ¿Cuánto tiempo he perdido en relaciones inútiles? ¿Cuántas veces han venido «amigos» a tomar un té a mi casa y a charlar de cualquier cosa, con tal de matar el tiempo? O esas gentes que vienen a verte y te dicen: «Me aburro. Tengo dos horas que llenar».

Cuando yo era adolescente, llené mi vida de muchas personas. Me utilizaban como un mueble en su existencia.

¿Cuántos «osos» hay metidos en nuestra vida, hoy mismo?

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